Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha incrementado la exigencia a sus responsables territoriales. En encuentros privados y eventos públicos, el presidente del PP ha transmitido un mensaje claro a sus alcaldes y cargos de Castilla y León: es imprescindible una movilización completa para evitar repetir la situación de las recientes elecciones en Aragón.
El caso de Aragón, donde el PP salió vencedor el 8 de febrero pero perdió dos escaños clave debido a una baja participación de su base electoral frente al avance de Vox, ha generado preocupación en la sede de Génova.
Advertencia a los alcaldes
Feijóo ha señalado a los alcaldes que su gestión local no es suficiente; ahora deben asegurar que el “voto efectivo” se refleje en las urnas el próximo domingo. Considera que la relajación en sus territorios permitió el auge de Vox en las cortes aragonesas, lo que obligó a Jorge Azcón a depender más de la extrema derecha.
En un acto en Riaza, Feijóo destacó el ejemplo de su alcalde, Benjamín Cerezo, capaz de sostener votos por encima del 50 % tanto en elecciones locales como generales. «Mantén ese nivel», dijo el líder gallego, enviando así un mensaje a los demás alcaldes de la región.
Mañueco también intensifica el mensaje
El candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, ha reforzado este llamado durante sus últimos actos de campaña. En León, afirmó la importancia de mantener la atención hasta el final: «No podemos confiarnos en el tramo final de la campaña electoral».
La inquietud del PP se concentra en tres puntos principales:
- La abstención de sus votantes: Existe el riesgo de que el electorado tradicional del PP permanezca en casa por confianza excesiva.
- El creciente apoyo a Vox: Las encuestas señalan una subida en la intención de voto hacia Vox, lo que podría dificultar la gobernabilidad sin una mayoría clara del PP.
- El planteamiento de la izquierda: El PSOE intenta capitalizar el mensaje “No a la guerra” derivado del conflicto en Oriente Próximo, mientras el PP enfoca el debate en la economía y la reducción de impuestos.
Un histórico bastión en peligro
Castilla y León es el principal feudo del PP en España, gobernado continuamente desde que José María Aznar asumió la presidencia regional en 1987. Para Feijóo, un resultado similar al de Aragón —en el que se ganó pero se salió debilitado políticamente— sería un revés importante para su liderazgo nacional y su relación con Vox.
Feijóo ha declarado en días recientes que no se puede aceptar que Vox defraude a sus votantes favoreciendo al sanchismo, enfatizando que cualquier voto que no apoye al PP ayuda a mantener el proyecto de Pedro Sánchez.
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