La joven, testigo directa del fallecimiento de su madre en 2022, expone años de abuso y dominación frente a la versión del acusado, un policía local que sostiene que el disparo fue accidental.
CEUTA – Este martes, la Audiencia Provincial ha celebrado una sesión especialmente tensa en la repetición del juicio por el asesinato de María de los Ángeles Lozano, ocurrido el 14 de marzo de 2022. La jornada destacó por el fuerte choque de relatos entre el acusado, el policía local Alonso G., y su hija, testigo presencial del momento en que su madre falleció por un disparo en el domicilio familiar ubicado en la barriada de Parques de Ceuta.
«Un ambiente de violencia y control»
La joven, que tenía 17 años en la fecha de los hechos, declaró por cuarta vez en el proceso. Con notable fortaleza, aunque rompió en llanto en algunos momentos, describió el hogar como un entorno dominado por el temor.
«Mi padre mostraba una conducta violenta y abusiva. Es responsable del asesinato», afirmó ante el tribunal.
Detalló que Alonso ejercía un control constante sobre su madre, desde tratar de separarla de sus amistades hasta menospreciarla continuamente. Ante la fiscal especializada en violencia de género, María Arazuri, recordó agresiones físicas que llegó a normalizar, como empujones y forcejeos, y señaló que el sonido de la caja fuerte donde guardaba el arma reglamentaria anunciaba las discusiones más graves.
Los instantes del crimen: forcejeo y expresión de odio
Al reconstruir los últimos momentos de vida de su madre, narró que ese 14 de marzo oyó gritos y vio a su padre cargar la pistola antes de entrar en la cocina. «Lo vi entrar apuntando», aseguró. La joven afirmó que se interpuso entre ambos tras el disparo mortal para impedir que su padre hiciera más daño, observando en él una expresión de odio.
Durante su testimonio, se puso de pie para mostrar al jurado una cicatriz en el brazo, producto del forcejeo con su padre al intentar arrebatarle el arma.
La declaración del acusado: «El arma se disparó accidentalmente»
Alonso G., que está en libertad desde el 13 de marzo tras cumplirse el plazo máximo de prisión provisional (4 años), entregó una versión contraria. Se declaró inocente y sostuvo que el disparo fue consecuencia de un accidente provocado por la joven.
- El motivo: Afirma que regresó a casa antes de lo previsto debido a un dolor lumbar.
- La versión del accidente: Asegura que entró en la cocina con el arma para guardarla y que fue su hija quien, al darle un codazo y abalanzarse sobre él, provocó la detonación. «Fue la joven quien disparó, fue fortuito», indicó, alegando falta de fuerza en sus brazos por un accidente previo.
Grabaciones y discrepancias
El tribunal revisó las grabaciones de las llamadas a emergencias después del incidente. Se escuchó la desesperación de la hija solicitando asistencia médica, en contraste con la llamada del acusado a sus compañeros de la Policía Local: “Soy Alonso. El arma se me ha disparado”.
La vista, dirigida por el juez Luis de Diego Alegre, proseguirá la próxima semana. La defensa intenta destacar posibles inconsistencias en las declaraciones de la joven a lo largo del tiempo, mientras que la acusación sostiene un relato coherente que describe un contexto de violencia de género persistente con un desenlace fatal.
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