La relación diplomática entre España y Estados Unidos ha llegado a un punto crítico marcado por un duro intercambio verbal. Scott Bessent, secretario del Tesoro y representante cercano de Donald Trump para manejar las tensiones comerciales con España, ha lanzado críticas severas hacia el Ejecutivo de Pedro Sánchez, acusándolo de poner en peligro la seguridad de las fuerzas estadounidenses.
«Gorrones» y «aprovechados»: las críticas a la contribución a la OTAN
Durante una entrevista a la cadena CNBC, Bessent no ocultó su descontento y calificó a España como un miembro «gorrión» (free rider) dentro de la alianza atlántica. Justificó la frustración de Trump basándose en dos aspectos principales:
- Falta de cumplimiento en gastos: Según Bessent, España es el único país miembro que no alcanza el nivel requerido de inversión en defensa, calificando negativamente la postura del Gobierno.
- El argumento geográfico: Criticó irónicamente la explicación española sobre los Pirineos: “Alegan que los Pirineos los separan de Rusia… pero nosotros contamos con el Océano Atlántico y somos el principal financiador”.
El desencuentro por las bases: Morón y Rota en el foco del conflicto
El mayor punto de discrepancia surge por la negativa de España a autorizar el uso de las bases de Morón y Rota para operaciones contra Irán dentro de la Operación Furia Épica. Bessent afirmó que esta postura ralentiza la capacidad militar estadounidense.
“Cualquier obstáculo que reduzca nuestra capacidad para gestionar esta guerra pone en peligro vidas estadounidenses. España ha comprometido la seguridad de ciudadanos estadounidenses”, advirtió el secretario del Tesoro.
Posible embargo comercial
A pesar de la firmeza de su discurso, Bessent no confirmó si la Casa Blanca procederá con el embargo comercial total que Trump amenazó el pasado martes. Limitó su declaración a señalar que España ha sido «poco colaborativa» en un momento delicado, sin aclarar si nuestro país será incluido en la lista de sancionados donde ya están Cuba, Irán o Corea del Norte.
Respuesta desde Moncloa
Por su parte, el presidente Pedro Sánchez mantuvo su postura, afirmando que España no se dejará involucrar en un conflicto bélico en Oriente Medio, estableciendo un paralelo con la guerra de Irak en 2003.
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