Alemania consolida su cambio militar con un presupuesto que supera en tres veces al de hace veinte años. Los países vecinos evalúan si esta potencia representa la seguridad que la UE requiere o si supone un desafío para el equilibrio regional.
BERLÍN – Alemania ha dejado atrás su condición de «enano militar» europeo. En una transformación sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, Berlín ha incrementado significativamente su gasto en defensa, posicionándose como el cuarto país con mayor inversión militar a nivel global. Esta evolución ha generado reacciones variadas en las capitales europeas, que oscilan entre el respaldo a un compromiso alemán fortalecido y las preocupaciones históricas respecto a una posible hegemonía excesiva.
Un presupuesto de alcance internacional
Las cifras que ilustran el cambio alemán (Zeitenwende) son claras. Tras años de moderación, en 2025 Alemania destinó más recursos a defensa que cualquier otro país europeo en términos absolutos. Para 2029, se espera que el presupuesto militar supere los 150.000 millones de euros anuales, triplicando la cifra asignada en 2002.
Además del incremento financiero, el gobierno alemán prevé reintroducir el servicio militar, comenzando con carácter voluntario, lo que supone una transformación cultural significativa en una sociedad que por casi un siglo ha mantenido una postura pacifista.
El dilema en Europa: ¿aliado o factor de inseguridad?
La respuesta de los países europeos es variada. En especial en los estados del Este, existe una sensación de alivio ante la perspectiva de una Alemania capaz de liderar la defensa continental frente a amenazas externas. No obstante, en ciudades como París y Londres reaparecen debates antiguos, similares a las reservas expresadas por Mitterrand y Thatcher durante la reunificación de 1990.
Las principales inquietudes en torno a esta nueva influencia alemana son:
- Destino del gasto: Surge la duda sobre si los 152.000 millones de euros fortalecerán la industria europea de defensa o favorecerán principalmente a compañías alemanas y estadounidenses.
- Equilibrio de poder: Se teme que una Alemania con un poder militar tan destacado pueda alterar los consensos políticos dentro de la Unión Europea.
Viejas preocupaciones ante una democracia consolidada
Desde Berlín, se hace un llamado a la confianza. Nils Schmid, portavoz de exteriores del SPD, ha destacado que los socios europeos deberían revisar si su percepción de Alemania sigue marcada por «los viejos temores históricos» o reconoce la realidad de un país con una «democracia sólida y un compromiso profundo con Europa» durante las últimas décadas.
Este tema trasciende lo militar y es un desafío existencial para la Unión Europea. El fortalecimiento militar de Berlín obliga a sus vecinos a decidir si prefieren contar con una Alemania fuerte que lidere la seguridad común o una Alemania limitada para evitar revivir sombras del pasado, aunque esto implique una Europa más expuesta en el escenario internacional actual.
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