El Partido Popular ha manifestado su disposición a respaldar la subida de los salarios públicos y las pensiones, siempre que el Gobierno no combine estas medidas con reformas económicas o legislativas adicionales. Desde Génova señalan que su intención es que los incrementos lleguen directamente a los destinatarios, sin que estas ventajas se vean afectadas por cambios fiscales, recortes u otras políticas que puedan disminuir su efecto real.
Esta postura surge en medio de un clima político tenso, donde el Ejecutivo y la oposición mantienen discrepancias constantes acerca de la dirección económica y la estabilidad financiera del país. El PP insiste en que su apoyo dependerá de que las propuestas estén presentadas con claridad y que los beneficiarios, tanto funcionarios como pensionistas, perciban un beneficio tangible en sus ingresos.
Adicionalmente, desde Génova contemplan avalar el decreto que permitirá a los ayuntamientos flexibilizar la regla de gasto, siempre que los fondos se orienten exclusivamente a inversiones en vivienda. Esta medida busca facilitar a los municipios una mayor capacidad financiera para afrontar la escasez de viviendas y mejorar el parque público, cuestión que ha cobrado relevancia debido al aumento de precios y la limitada oferta asequible.
Especialistas en política económica interpretan esta posición del PP como un intento de reforzar su imagen como defensor de trabajadores y pensionistas, condicionando su apoyo a acciones concretas que generen un impacto social directo. Esta decisión también añade presión al Gobierno para que desglosa de forma clara las alzas salariales y de pensiones de otras medidas económicas que pudieran causar controversias políticas.
Por otro lado, analistas indican que la negociación sobre la regla de gasto municipal podría ser un punto clave para llegar a acuerdos, ya que ofrece beneficios directos para la ciudadanía sin comprometer significativamente las finanzas estatales. No obstante, advierten que el concepto de “inversión en vivienda” podría ser objeto de interpretación y debate entre el Gobierno central y los consistorios.
Con esta estrategia, el PP busca situarse como un actor moderador en medio de la confrontación política, manteniendo firme su presión sobre el Ejecutivo a la vez que abre la posibilidad a pactos específicos que tengan un impacto evidente en la vida de la población.
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