PP y Vox sacan adelante una iniciativa que define el velo integral como un símbolo de opresión, mientras la izquierda vota en contra pese a admitir que somete a la mujer.
El debate sobre los símbolos religiosos y la dignidad de la mujer ha vuelto al primer plano político. El Parlament de las Islas Baleares ha aprobado una Proposición No de Ley (PNL), a iniciativa del Partido Popular, que insta al Gobierno de España a prohibir el uso del burka y el niqab en todos los edificios e instalaciones de titularidad pública del país.
La propuesta ha fracturado la cámara autonómica: ha contado con el respaldo de PP y Vox, la abstención de Més per Menorca y el rechazo en bloque de los partidos que conforman el Gobierno central (PSOE, Sumar y Podemos), quienes han acusado a la derecha de utilizar el feminismo como excusa para promover el racismo.
La dignidad frente a la sumisión
La diputada popular Cristina Gil ha defendido la medida como un imperativo democrático, sosteniendo que España no puede ser indiferente ante tradiciones que vulneran la igualdad. “No se puede tolerar que haya mujeres obligadas a cubrirse de los pies a la cabeza”, ha afirmado, vinculando la permisividad con el velo integral a otros riesgos como la mutilación genital femenina, que afecta a miles de niñas en territorio nacional.
Por su parte, Vox ha apoyado la medida pero la ha calificado de “descafeinada”, insistiendo en que la prohibición debería extenderse a todo tipo de velo islámico, no solo al integral, criticando lo que denominan “la chorrada de la multiculturalidad”.
La izquierda: acuerdo en el diagnóstico, rechazo en la forma
Los grupos progresistas han vivido un debate complejo. Aunque portavoces como Teresa Suárez (PSIB-PSOE) o José María García (Unidas Podemos) han reconocido explícitamente que el velo integral es una herramienta de sumisión, han votado en contra de la PNL por varios motivos:
- Electoralismo: Consideran que es una “guerra” entre el PP y Vox para ver quién capta más voto conservador.
- Estigmatización: Sostienen que la medida no busca liberar a la mujer, sino “atacar a una religión” específica.
- Escucha activa: Podemos ha argumentado que no se puede legislar sobre esta cuestión “sin tener en cuenta la voz de las propias mujeres musulmanas”.
Consenso en matrimonios forzados y ablación
A pesar del choque por el burka, el Parlament ha logrado una mayoría más amplia para declarar que los matrimonios forzados y la mutilación genital femenina son prácticas aberrantes que deben ser perseguidas y castigadas con mayor dureza. En este punto, incluso Unidas Podemos se ha sumado al bloque de la derecha para exigir al Ejecutivo central y a la Unión Europea mecanismos de sanción más estrictos.
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