En la región norteafricana, el verde reaparece tras una década. Las intensas precipitaciones recientes han convertido zonas áridas en extensos tapices vegetales que pueden observarse desde el espacio, con embalses que superan el 70% de su capacidad.
Marruecos presenta un cambio significativo en su paisaje. Lo que ha sido durante casi diez años un entorno marcado por tonos marrones y suelo agrietado, ha experimentado en los últimos dos meses un aumento notable de vegetación. Las imágenes del satélite Copernicus Sentinel-3 de la Agencia Espacial Europea (ESA) capturan esta transición: especialmente en la costa atlántica y en el noreste del país, se observa un verde presente que no se había visto en más de una década.
Una vuelta significativa en tan solo un año
La comparación entre febrero de 2025 y febrero de 2026 revela un cambio considerable según especialistas. Mientras que hace un año prevalecía el suelo expuesto y un estrés hídrico severo por una sequía que duraba siete años, actualmente se advierten amplias áreas con vegetación y pastizales.
Este cambio se debe a un invierno con precipitaciones excepcionalmente altas. Los datos oficiales indican que las lluvias superaron en un 54% la media registrada en los últimos 30 años, e incluso alcanzaron un 215% más en comparación con las del año anterior.
La recuperación de los embalses
Más allá del impacto visual de las imágenes satelitales, esta transformación tiene efectos esenciales para la economía y la supervivencia en Marruecos:
- Recursos hídricos: Los embalses del país contienen ahora 11.800 millones de metros cúbicos de agua.
- Nivel de llenado notable: El porcentaje medio de llenado llega al 70,7%, un nivel que no se alcanzaba desde 2018.
- Crecimiento del 155%: La cantidad de agua disponible ha aumentado considerablemente en comparación con el mismo periodo de 2025.
Mejoras para la agricultura y desafíos climáticos
El ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, ha declarado oficialmente concluido el ciclo de sequía crítica. Para la agricultura y la ganadería, que sufrían situaciones muy difíciles, esta mejora ofrece un alivio esencial. Productores en áreas como Marrakech-Safi y el Gharb indican que se está viviendo el mejor invierno en varios años para cultivos como la uva de mesa y cereales.
No obstante, especialistas señalan el lado negativo. Aunque la imagen de un Marruecos más verde es motivo de optimismo, también refleja la variabilidad climática extrema. Las lluvias, de carácter torrencial y concentrado, han ocasionado en algunas regiones inundaciones y daños en infraestructuras rurales.
A pesar de estas complicaciones, la visión de un Marruecos con vegetación abundante y recursos hídricos renovados representa una esperanza significativa para el Magreb, evidenciando la capacidad natural de recuperación cuando las condiciones de humedad mejoran.
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