París lidera la respuesta europea frente a las ambiciones expansionistas del presidente estadounidense, quien ha amenazado con aranceles del 25% a los aliados que se opongan a su plan sobre el territorio ártico.
La tensión diplomática entre Europa y Estados Unidos ha alcanzado un nuevo máximo este miércoles, 21 de enero de 2026. Coincidiendo con el primer aniversario de su segundo mandato, Donald Trump ha reafirmado su intención de anexionar Groenlandia a la soberanía estadounidense, alegando su valor estratégico indispensable para la defensa global. Ante este escenario, el Gobierno de Emmanuel Macron ha movido ficha solicitando formalmente un ejercicio militar de la OTAN en la isla, ofreciendo además la participación directa de tropas francesas.
Esta propuesta del Palacio del Elíseo busca involucrar directamente a la estructura de mando de la Alianza Atlántica. Según fuentes gubernamentales, Francia considera que unas maniobras bajo el paraguas de la OTAN obligarían a Washington a participar institucionalmente, demostrando que los aliados europeos asumen su responsabilidad en la seguridad del Ártico y frenando, por la vía de los hechos, cualquier intento de movimiento unilateral por parte de la Casa Blanca.
La “ira” de Trump y la guerra de aranceles
El conflicto se ha recrudecido tras las maniobras militares realizadas la semana pasada en suelo groenlandés. Aquel ejercicio, liderado por Dinamarca y en el que participaron ocho países europeos —incluidos Francia, Alemania y Reino Unido—, se organizó deliberadamente al margen del mando estadounidense.
La respuesta de Donald Trump no se hizo esperar, calificando la acción de “desleal” y amenazando con imponer aranceles de hasta el 25% a las exportaciones de los ocho países implicados. Al ser preguntado por los límites de su plan de anexión, el mandatario estadounidense se mostró críptico pero tajante: “Se darán cuenta. Creo que encontraremos una solución con la que la OTAN estará muy satisfecha y nosotros también”.
Groenlandia: El nuevo tablero de la defensa global
El interés de Estados Unidos por el territorio autónomo danés no es nuevo, pero ha cobrado una urgencia inédita en la administración Trump. Los puntos clave de la disputa son:
- Valor Estratégico: El control de las rutas árticas y la proximidad a Rusia y China.
- Recursos Naturales: La isla alberga reservas críticas de tierras raras y minerales estratégicos.
- Soberanía Europea: Dinamarca ha reiterado que Groenlandia “no está en venta”, contando con el respaldo unánime de la Unión Europea.
Francia insiste en que la presencia de la OTAN es la única vía para canalizar las ambiciones de Trump dentro de la legalidad internacional y los acuerdos de defensa mutua, evitando una ruptura comercial y diplomática que podría fracturar el eje atlántico de forma irreversible.

















