En España, el próximo 8 de marzo estará marcado otra vez por la fragmentación dentro del movimiento feminista. Por quinta vez consecutiva, las distintas corrientes movilizarán a la población en manifestaciones separadas, lo que refleja una división establecida desde 2022. Aunque coinciden en metas esenciales como eliminar la violencia de género y alcanzar la igualdad salarial, las diferencias ideológicas se manifestarán mediante protestas paralelas en las principales urbes del país.
Los tres puntos clave de la discrepancia
La división entre las organizaciones feministas se centra en tres aspectos fundamentales que han obstaculizado la unidad en los últimos cinco años: la Ley Trans (y el reconocimiento de la autodeterminación de género), la abolición de la prostitución y la gestación subrogada.
En Madrid, la Comisión 8M mantendrá su convocatoria habitual con un enfoque que incluye a las personas trans, mientras que el Movimiento Feminista de Madrid (MFM) encabezará una marcha alternativa con un lema centrado en el abolicionismo. Esta doble convocatoria no es exclusiva de la capital; ciudades como Barcelona, Sevilla, Palma de Mallorca y León también presentarán recorridos separados, evidenciando que la discusión acerca de quién representa al feminismo aún no está resuelta.
El Ejecutivo minimiza la importancia de la división
Desde el Gobierno, la posición oficial apunta a normalizar la situación. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha señalado que la existencia de múltiples manifestaciones no debilita el mensaje principal. Según la ministra, «lo esencial no es que haya una manifestación o cincuenta», sino que la ciudadanía ocupe el espacio público para reivindicar la igualdad efectiva. Esta perspectiva de «unidad dentro de la diversidad» procura disminuir la tensión política que en años anteriores, especialmente relacionada con la polémica de la ley del ‘solo sí es sí’, afectó negativamente la imagen del Gobierno.
El fenómeno de la caída del apoyo feminista entre la juventud
La movilización de 2026 se produce en un contexto de cambio en la percepción social. Aunque España continúa siendo el país europeo con el mayor porcentaje de personas que se identifican como feministas (51%), los datos recientes del Barómetro Juventud y Género alertan sobre una disminución. El porcentaje de jóvenes con sentimiento feminista ha descendido al 38,4%, casi doce puntos por debajo del máximo registrado en 2021.
Asimismo, estudios recientes de Ipsos indican que un 46% de la población considera que las políticas de igualdad «han excedido límites razonables», percepción especialmente común entre hombres jóvenes y votantes con orientación conservadora.
De la unidad tras el caso «La Manada» a la fragmentación presente
Este panorama contrasta notablemente con el momento de 2018, cuando el caso de La Manada actuó como un impulso que unió a millones de mujeres en una huelga histórica. Desde entonces, el movimiento ha transitado de una movilización masiva y conjunta a una etapa de reflexión y debate profundo que, por ahora, mantiene al feminismo español dividido en diferentes corrientes.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL

















