Organismos de derechos humanos alertan sobre la violación sistemática de las normas del derecho humanitario tras los bombardeos en centros educativos y de salud, utilizando métodos que recuerdan la destrucción observada en Gaza.
La ofensiva militar protagonizada por Estados Unidos e Israel en territorio iraní ha traspasado un límite crucial para la comunidad global. En los últimos días, el aumento de ataques dirigidos a escuelas y hospitales, junto con órdenes masivas de evacuación, ha provocado acusaciones directas contra ambos países por incumplimiento del derecho internacional humanitario.
Infraestructura educativa y sanitaria como objetivo
Informes sobre el terreno evidencian que la protección especial que concede el derecho de guerra a la infraestructura civil no se está respetando. Las situaciones más graves incluyen:
- Ataques a escuelas: Se han documentado bombardeos en áreas escolares, especialmente en escuelas primarias donde la población infantil ha resultado gravemente afectada. Fotografías de aulas destruidas en localidades como Minab han sido difundidas mundialmente.
- Daños a hospitales: Más de diez centros de salud han sufrido daños estructurales graves debido a ataques directos o cercanos. La destrucción de unidades de cuidados intensivos y la escasez de suministros dificultan la atención médica de civiles heridos.
Órdenes de evacuación: un patrón similar al de Gaza en Irán
La ONU ha cuestionado la estrategia de emitir órdenes de desalojo previas a los bombardeos. Expertos advierten que estas órdenes no liberan a las fuerzas armadas de su obligación de proteger a quienes no pueden desplazarse.
«El procedimiento empleado evoca notablemente los protocolos utilizados en Gaza», señalan analistas internacionales, «donde las personas son desplazadas forzosamente mientras se desmantela su infraestructura básica».
Incremento en el número de víctimas
Aunque la extensión geográfica difiere de conflictos previos, la letalidad de las tácticas militares empleadas por EE. UU. e Israel está produciendo un número creciente de víctimas civiles que organizaciones humanitarias califican como «inaceptable». El empleo de armamento de alta precisión en zonas de alta densidad poblacional está transformando los refugios en verdaderas trampas mortales.
La comunidad internacional exige una investigación independiente para determinar si estos ataques a escuelas y hospitales constituyen crímenes de guerra. Por su parte, las potencias atacantes sostienen que sus objetivos son únicamente estratégicos y militares.
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