En un notable aumento de las tensiones en Oriente Medio, Israel efectuó ataques aéreos este viernes sobre diversas instalaciones siderúrgicas y nucleares situadas en Irán. Esta acción provocó declaraciones de rechazo por parte de las autoridades iraníes, quienes acusan a Israel de operar en conjunto con Estados Unidos, incumpliendo el ultimátum impuesto por el presidente Donald Trump.
Trump había establecido el 6 de abril como fecha límite para que Irán reaperturase el estrecho de Ormuz, un corredor crucial para el comercio petrolero, a cambio de abstenerse de atacar las infraestructuras energéticas iraníes. Desde Teherán, se considera que los recientes bombardeos contradicen ese acuerdo y evidencian la falta de coherencia de la administración estadounidense.
Este evento ha incrementado los temores en cuanto a la seguridad regional. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha señalado que, pese a que la vía diplomática continúa abierta, los ataques son indicativos de una estrategia más firme por parte de Israel destinada a reducir las capacidades nucleares iraníes.
Medios de comunicación iraníes reportan que los bombardeos afectaron la fábrica del grupo siderúrgico Mobarakeh, la mayor instalación de su tipo en Irán, además de un complejo energético en la provincia de Juzestán. Las informaciones preliminares apuntan a varios heridos y al menos dos fallecidos.
Asimismo, se comunicó que una planta de cemento en Fiouzabad fue otro objetivo de los ataques, sumándose a varios puntos estratégicos dañados, incluyendo estructuras nucleares tales como el reactor de investigación con agua pesada en Jondab y la planta de extracción de uranio en Yazd. Las autoridades iraníes afirman que no se han registrado víctimas ni fugas radiactivas hasta el momento.
Las Fuerzas Armadas israelíes confirmaron los ataques, detallando que el objetivo era una instalación clave para la producción de materiales esenciales en el enriquecimiento de uranio, siendo el único centro de estas características en Irán. Según el comunicado oficial, esto afecta considerablemente las capacidades nucleares del régimen iraní.
En días previos también fue atacado el reactor nuclear de Bushehr, único en operación en Irán y bajo gestión rusa, lo que ha alertado al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Este organismo advirtió sobre los riesgos que estos bombardeos representan, aunque hasta ahora no se han reportado emisiones radiactivas por las entidades pertinentes.
El vicegobernador de la provincia de Markazi, Hasán Qamari, describió los ataques como muestras de “la desesperación” de los adversarios de Irán frente a los progresos científicos e industriales del país. Aseguró que estas acciones no frenarán el avance del programa nuclear ni de las actividades industriales. Por su parte, el Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica prometió responder con medidas y recomendó a los trabajadores de sectores vinculados a Estados Unidos e Israel abandonar las zonas afectadas.
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