El olor a humedad en el baño representa un problema común en muchas casas, especialmente durante las temporadas frías o en espacios con ventilación insuficiente. El vapor generado por la ducha, la condensación en superficies frías y los restos orgánicos acumulados en juntas y esquinas facilitan la formación de moho y olores desagradables persistentes.
Para mitigar esta situación, no basta con mejorar solamente la ventilación. Existen remedios caseros utilizando productos cotidianos que permiten eliminar el olor y limpiar las áreas afectadas sin recurrir a productos químicos agresivos.
Uno de los métodos más eficaces combina bicarbonato de sodio, lavavajillas y agua oxigenada. Esta preparación neutraliza los olores, elimina la suciedad incrustada y combate las manchas propias de la humedad.
El bicarbonato de sodio actúa como neutralizador de los malos olores al adherirse a las partículas causantes. El lavavajillas facilita la aplicación al permitir que la mezcla se distribuya mejor y remueva restos grasos. Por último, el agua oxigenada contribuye a eliminar manchas orgánicas y microorganismos asociados al moho.
Procedimiento para aplicar el remedio casero
El proceso es bastante sencillo. Se mezclan bicarbonato, unas gotas de lavavajillas y agua oxigenada hasta lograr una pasta o una textura semilíquida densa. Esta mezcla se extiende sobre las juntas de los azulejos, esquinas y zonas con olores más fuertes. Tras dejar actuar unos minutos, se frota suavemente con un cepillo y luego se enjuaga con agua.
Este tratamiento ayuda a limpiar profundamente y a disminuir notablemente el olor a humedad, especialmente si se repite de forma regular.
Medidas adicionales para prevenir malos olores
Además del remedio puntual, es fundamental adoptar hábitos que eviten la reaparición del problema.
Ventilar habitualmente el baño, abriendo las ventanas o utilizando un extractor de aire, favorece la reducción de la condensación y previene el desarrollo de hongos.
Eliminar el exceso de agua tras la ducha con un paño o una espátula contribuye a disminuir la humedad en paredes, suelos y mamparas.
Colocar absorbentes de humedad y olores, como recipientes con bicarbonato o carbón activado, en áreas con poca ventilación ayuda a capturar las partículas responsables del mal olor.
Lavar y secar periódicamente las toallas, alfombrillas y cortinas evita la acumulación continua de humedad.
El olor a humedad generalmente indica un exceso de condensación o una baja renovación de aire, condiciones que también favorecen la aparición de moho. Por ello, combinar remedios caseros con una ventilación adecuada y mantenimiento frecuente ofrece resultados más efectivos a largo plazo.
Si el olor persiste, podría ser necesario revisar la ventilación o emplear soluciones técnicas complementarias, como un deshumidificador específico para ambientes húmedos.
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