China consideró la opción de abrir una zanja de cerca de 200 kilómetros de longitud atravesando la selva en Nicaragua, conectando un lago importante con el océano como una alternativa al Canal de Panamá, una iniciativa que ha suscitado controversia por sus efectos ambientales, sociales y estratégicos en el comercio global.
El análisis de este enorme proyecto parte de décadas de intentos por facilitar el transporte marítimo entre el Atlántico y el Pacífico, dado el papel clave que desempeña el Canal de Panamá en el comercio internacional. La propuesta implicaba realizar una excavación de unos 201 km en territorio nicaragüense, próximo al istmo centroamericano, con la finalidad de enlazar un gran lago interior con los océanos y permitir el paso de grandes embarcaciones comerciales.
El concepto de un canal o ruta interoceánica a través de Nicaragua no es reciente; se ha considerado desde el siglo XIX como alternativa al Canal de Panamá, y en el siglo XXI volvió a captar atención cuando compañías chinas manifestaron interés en financiar y construir una vía que compitiera con la ruta panameña. Teóricamente, este proyecto sería más extenso y profundo que el Canal actual, y permitiría el paso directo de barcos de gran calado.
En 2013, la empresa hongkonesa HKND Group, vinculada con el empresario chino Wang Jing, obtuvo la concesión para planificar, diseñar y construir un Gran Canal en Nicaragua, que se extendía casi 278 km y contemplaba puertos en ambos océanos. No obstante, la iniciativa enfrentó problemas financieros, falta de inversiones y fuertes controversias tanto sociales como ambientales, lo que llevó a que el Congreso nicaragüense cancelara la concesión en mayo de 2024.
El canal hubiera superado en más del doble la longitud del Canal de Panamá, requiriendo la remoción extensa de zonas selváticas, lo que provocó protestas y demandas de protección ambiental por parte de comunidades indígenas y locales. Los opositores alertaron sobre los posibles daños a ecosistemas frágiles y reservas de agua dulce, incluyendo el lago más grande en Centroamérica, así como el desplazamiento de miles de campesinos y habitantes rurales.
Aunque el proyecto fue suspendido definitivamente, el interés estratégico de China por infraestructuras de gran envergadura en Centroamérica sigue siendo objeto de análisis geopolítico. La presencia china a través de inversiones y acuerdos con Nicaragua, junto con especulaciones sobre nuevas rutas alternativas al Canal de Panamá, mantiene vigente el debate sobre la factibilidad y los riesgos de proyectos de esta naturaleza en la región.
Puntos principales del proyecto evaluado
- China estudió una zanja de alrededor de 200 km en Nicaragua para conectar un gran lago con el océano.
- La propuesta surgió como una alternativa estratégica frente al Canal de Panamá.
- El Gran Canal de Nicaragua fue promovido en 2013 por HKND y el empresario Wang Jing.
- El proyecto enfrentó dificultades financieras, sociales y ambientales, siendo la concesión cancelada en 2024.
- Los críticos señalaron impactos ambientales severos y desplazamientos poblacionales potenciales.
- A pesar de su cancelación, la región continúa siendo estratégica para inversiones e infraestructuras.
Lo que empezó como un ambicioso proyecto de ingeniería —una zanja o canal de más de 200 km en Nicaragua como opción al Canal de Panamá— se transformó en un ejemplo de los retos y riesgos que suponen las grandes obras transnacionales. Aún con la cancelación oficial tras años de controversia, el debate sobre rutas alternativas y la influencia de potencias globales en la infraestructura regional sigue vigente.











