La última gala de GH DÚO se convirtió en una de las más intensas y debatidas de esta edición. Cuando parecía que la emisión finalizaría con normalidad, Carmen Borrego optó por marcharse de la casa de Guadalix en plena madrugada, agotada por las dificultades en la convivencia y los continuos enfrentamientos con sus compañeros.
La velada estaba inicialmente marcada por otros momentos importantes: la cena privada de Carlos Lozano con Cristina Piaget —que dejó en segundo plano a Belén Rodríguez— y la emotiva Curva de la Vida de Antonio Canales, tras el reciente fallecimiento de su hermano. Pero todo cambió al final del programa, pasada la dos de la madrugada, cuando el confesionario se convirtió en el foco principal de los acontecimientos.
Durante días, la convivencia se había dividido de forma clara en dos grupos: los participantes más jóvenes y los veteranos, grupo al que pertenecía Carmen Borrego. La diferencia generacional, sumada a constantes discusiones por temas cotidianos, llevó a la hija de María Teresa Campos al límite de su paciencia.
La tensión aumentó tras una disputa relacionada con los turnos para ducharse, que provocó que Borrego acudiera visiblemente alterada al confesionario. Allí expresó que no podía continuar en esas condiciones. Aunque Terelu Campos y su hijo José María intentaron convencerla de que resistiera por respeto a la audiencia, Carmen dejó entrever que su permanencia pendía de un hilo.
Durante la emisión en directo, Carmen manifestó su arrepentimiento por haber seguido el consejo de su familia. Afirmó sentirse incómoda en la casa y no querer convivir con personas con las que era imposible llevarse bien, mostrando un estado de ánimo cada vez más afectado. Minutos más tarde regresó al confesionario para calificar su experiencia de «insufrible» y reconocer que la situación se había transformado en una carga emocional intensa.
Uno de los comentarios que más le afectó fue una frase dirigida al grupo de concursantes más mayores, que provocó su estallido definitivo. A pesar de que tras ese instante pareció calmarse un poco, la tranquilidad fue breve.
Con la gala llegando a su cierre y los créditos a punto de aparecer, Carmen Borrego regresó al confesionario para comunicar a Jorge Javier Vázquez su decisión firme: abandonaba la casa. Visiblemente alterada, indicó que estaba «perdiendo la cordura» y solicitó que le abrieran la puerta para recoger sus pertenencias.
A las 02:12 horas pidió formalmente salir del programa, aunque no fue hasta cerca de las tres cuando la organización informó al resto de concursantes sobre su marcha, tras un tiempo prolongado de aislamiento en el confesionario.
Queda ahora por determinar las consecuencias de esta decisión. Será durante la gala del jueves cuando se aclare si la salida es definitiva, si conlleva alguna penalización o si Carmen Borrego continuará participando en el programa como exconcursante en las próximas emisiones.
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