Este martes se ha evidenciado una división en el liderazgo de la Unión Europea tras el choque abierto entre sus principales representantes. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, han reaccionado a las recientes declaraciones de Ursula von der Leyen, donde la presidenta apuntaba que el bloque ya no puede confiar en el sistema internacional basado en normas. Este desencuentro pone de manifiesto una diferencia ideológica importante respecto a cómo Europa debería actuar frente a la actitud de potencias como Estados Unidos, Rusia o China.
Costa apuesta por el multilateralismo ante el “reto” de EE. UU.
En su discurso durante la Conferencia Anual de Embajadores de la UE, António Costa expresó con claridad su desacuerdo con la perspectiva “realista” de Von der Leyen. Para el dirigente portugués, renunciar al orden basado en normas sería un fallo histórico. Costa destacó a tres actores principales que, según él, están alterando el equilibrio global:
- Rusia: Por su violación constante de la paz en Europa.
- China: Por las continuas alteraciones que provoca en el comercio internacional.
- Estados Unidos: A quien acusó de “cuestionar el orden internacional” durante el mandato de Donald Trump.
Costa afirmó que “este mundo multipolar demanda respuestas multilaterales”, defendiendo que la ONU debe ser reformada, pero no sustituida, y que respetar la Carta de Naciones Unidas constituye la mejor garantía de seguridad para la Unión.
Ribera advierte: “No se enfrentan los abusos rompiendo las normas”
En un posicionamiento alineado, Teresa Ribera lanzó un mensaje firme que marca una distancia con su superior en la Comisión. La vicepresidenta española calificó de “muy riesgoso” el debate iniciado por Von der Leyen, alertando que poner en duda el derecho internacional solo beneficia a quienes promueven la desestabilización.
Ribera remarcó que “no se combaten los abusos incumpliendo las reglas y aceptando atropellos”, subrayando que la política exterior de la UE debe establecerla el Consejo Europeo y no depender de “reflexiones públicas” que pueden generar incertidumbre institucional. Según Ribera, las expresiones de la presidenta no fueron “adecuadas” y podrían poner en peligro la cohesión del bloque.
Una cumbre clave en puertas
Este enfrentamiento ocurre a menos de diez días de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno prevista para el 19 de marzo. Se anticipa una reunión con tensiones elevadas ya que deberá consensuarse una postura colectiva sobre la guerra en Irán y evaluarse si la UE se alinea con la estrategia unilateral de Washington o si mantiene su compromiso con el derecho internacional. Ante el enfrentamiento entre el Consejo, parte de la Comisión y la presidencia del Ejecutivo, la gobernabilidad de la Unión afronta uno de sus mayores desafíos desde su creación.
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