El periodista Emilio Pérez de Rozas señala un «fracaso total» en el nuevo diseño de Adrian Newey. La combinación de problemas de fiabilidad y fuertes vibraciones está agravando las lesiones cervicales y de muñeca del bicampeón a sus 44 años.
Fernando Alonso podría enfrentarse en la temporada 2023 de Fórmula 1 con un reto que va más allá de las marcas en el cronómetro. Según lo revelado por Emilio Pérez de Rozas en Radio MARCA, la condición física del piloto español está siendo puesta a prueba debido a un monoplaza que, lejos de cumplir las expectativas, presenta una preocupante generación de vibraciones y bajo rendimiento.
Un diseño exigente que afecta al piloto
El monoplaza desarrollado por Adrian Newey para Aston Martin en esta etapa se ha caracterizado por un empaquetamiento extremadamente compacto. Para alojar el motor Honda en un espacio tan reducido, se han provocado unas vibraciones mecánicas que Alonso está experimentando físicamente.
Estos movimientos constantes impactan en dos áreas principales:
- Cervicales: El desgaste acumulado tras más de 115.000 kilómetros en Fórmula 1 se ve acentuado por la dureza de los rebotes y vibraciones.
- Muñeca izquierda: Las molestias aumentan durante las sesiones prolongadas, dificultando la precisión en la conducción que caracteriza al piloto asturiano.
Un proyecto con resultados negativos
Las expectativas iniciales eran altas, pero en pista los resultados son desalentadores. Pérez de Rozas calificó el comienzo de temporada como problemático: el coche apenas puede completar 15 vueltas consecutivas sin mostrar fallas. Esta falta de estabilidad limita el progreso técnico y somete a Alonso a un desgaste físico considerable.
“El cuerpo recuerda. Existe la posibilidad de que le recomienden parar o incluso abandonar”, comentó Pérez de Rozas en ‘La Tribu’, sugiriendo la opción de un descanso temporal o definitivo si su estado no mejora.
El equilibrio entre la motivación y la condición física
A sus 44 años, Alonso conserva el deseo de alcanzar su victoria número 33, una meta que persigue desde 2013. Sin embargo, en esta ocasión, la dificultad no reside solamente en la competencia, sino en cómo su cuerpo responde a un monoplaza que le exige más de lo que le proporciona rendimiento.
Actualmente, el equipo trabaja intensamente para mejorar el comportamiento del motor Honda y el chasis de Newey, pero la posibilidad de una interrupción obligada está presente en el box de Silverstone. El porvenir de “Magic” dependerá de la capacidad técnica para resolver los problemas antes de que las condiciones físicas del piloto se lo impidan.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL















