ASUNCIÓN — Santiago Peña, presidente de Paraguay, renunció en medio de una profunda crisis política y financiera tras la intervención de Ueno Bank. La quiebra de este banco digital ha bloqueado el acceso a los ahorros de cerca de tres millones de personas, lo que representa casi la mitad de los habitantes del país, reviviendo en la región el recuerdo del corralito argentino de 2001.
Un colapso financiero con conexiones al poder
La situación se agravó tras la intervención y disolución de Ueno Bank por el Banco Central del Paraguay (BCP), ante la detección de serios problemas de solvencia y fallos en sus estados financieros:
- Millones de clientes afectados: La paralización completa de las operaciones y el cierre de las oficinas dejaron sin acceso a sus cuentas a 2,9 millones de clientes, además de comprometer aproximadamente 850 millones de dólares en fondos públicos y recursos para pensiones.
- Relaciones con altos cargos políticos: La molestia social creció al confirmarse los vínculos directos entre la institución y sectores de poder. Peña fue accionista del banco hasta el pasado año y el propio presidente del BCP, Carlos Carvallo —quien renunció tras el escándalo—, había desempeñado cargos ejecutivos en la entidad intervenida.
- Presión política y falta de apoyos: La amenaza de un juicio político promovido luego de que Peña perdiera el respaldo de su partido, el Partido Colorado, y del expresidente Horacio Cartes, propició su renuncia horas antes de la votación en el Congreso.
Disculpas públicas y un panorama económico incierto
En un vídeo difundido por sus redes sociales, Santiago Peña expresó «disculpas al pueblo» y señaló que su dimisión tenía como fin «mantener la estabilidad del país y las instituciones democráticas».
Mientras las autoridades financieras han dado a conocer un plan que incluye anticipos y garantías para comenzar la devolución progresiva de los depósitos según lo permitido por la ley, las calles de Asunción se han llenado de manifestantes entre ahorradores y pensionistas que reclaman la recuperación de su dinero y sanciones legales para los responsables.
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Un colapso financiero con conexiones al poder
La situación se agravó tras la intervención y disolución de Ueno Bank por el Banco Central del Paraguay (BCP), ante la detección de serios problemas de solvencia y fallos en sus estados financieros:
- Millones de clientes afectados: La paralización completa de las operaciones y el cierre de las oficinas dejaron sin acceso a sus cuentas a 2,9 millones de clientes, además de comprometer aproximadamente 850 millones de dólares en fondos públicos y recursos para pensiones.
- Relaciones con altos cargos políticos: La molestia social creció al confirmarse los vínculos directos entre la institución y sectores de poder. Peña fue accionista del banco hasta el pasado año y el propio presidente del BCP, Carlos Carvallo —quien renunció tras el escándalo—, había desempeñado cargos ejecutivos en la entidad intervenida.
- Presión política y falta de apoyos: La amenaza de un juicio político promovido luego de que Peña perdiera el respaldo de su partido, el Partido Colorado, y del expresidente Horacio Cartes, propició su renuncia horas antes de la votación en el Congreso.
Disculpas públicas y un panorama económico incierto
En un vídeo difundido por sus redes sociales, Santiago Peña expresó «disculpas al pueblo» y señaló que su dimisión tenía como fin «mantener la estabilidad del país y las instituciones democráticas».
Mientras las autoridades financieras han dado a conocer un plan que incluye anticipos y garantías para comenzar la devolución progresiva de los depósitos según lo permitido por la ley, las calles de Asunción se han llenado de manifestantes entre ahorradores y pensionistas que reclaman la recuperación de su dinero y sanciones legales para los responsables.
ASUNCIÓN — Santiago Peña, presidente de Paraguay, renunció en medio de una profunda crisis política y financiera tras la intervención de Ueno Bank. La quiebra de este banco digital ha bloqueado el acceso a los ahorros de cerca de tres millones de personas, lo que representa casi la mitad de los habitantes del país, reviviendo en la región el recuerdo del corralito argentino de 2001.
Un colapso financiero con conexiones al poder
La situación se agravó tras la intervención y disolución de Ueno Bank por el Banco Central del Paraguay (BCP), ante la detección de serios problemas de solvencia y fallos en sus estados financieros:
- Millones de clientes afectados: La paralización completa de las operaciones y el cierre de las oficinas dejaron sin acceso a sus cuentas a 2,9 millones de clientes, además de comprometer aproximadamente 850 millones de dólares en fondos públicos y recursos para pensiones.
- Relaciones con altos cargos políticos: La molestia social creció al confirmarse los vínculos directos entre la institución y sectores de poder. Peña fue accionista del banco hasta el pasado año y el propio presidente del BCP, Carlos Carvallo —quien renunció tras el escándalo—, había desempeñado cargos ejecutivos en la entidad intervenida.
- Presión política y falta de apoyos: La amenaza de un juicio político promovido luego de que Peña perdiera el respaldo de su partido, el Partido Colorado, y del expresidente Horacio Cartes, propició su renuncia horas antes de la votación en el Congreso.
Disculpas públicas y un panorama económico incierto
En un vídeo difundido por sus redes sociales, Santiago Peña expresó «disculpas al pueblo» y señaló que su dimisión tenía como fin «mantener la estabilidad del país y las instituciones democráticas».
Mientras las autoridades financieras han dado a conocer un plan que incluye anticipos y garantías para comenzar la devolución progresiva de los depósitos según lo permitido por la ley, las calles de Asunción se han llenado de manifestantes entre ahorradores y pensionistas que reclaman la recuperación de su dinero y sanciones legales para los responsables.
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Un colapso financiero con conexiones al poder
La situación se agravó tras la intervención y disolución de Ueno Bank por el Banco Central del Paraguay (BCP), ante la detección de serios problemas de solvencia y fallos en sus estados financieros:
- Millones de clientes afectados: La paralización completa de las operaciones y el cierre de las oficinas dejaron sin acceso a sus cuentas a 2,9 millones de clientes, además de comprometer aproximadamente 850 millones de dólares en fondos públicos y recursos para pensiones.
- Relaciones con altos cargos políticos: La molestia social creció al confirmarse los vínculos directos entre la institución y sectores de poder. Peña fue accionista del banco hasta el pasado año y el propio presidente del BCP, Carlos Carvallo —quien renunció tras el escándalo—, había desempeñado cargos ejecutivos en la entidad intervenida.
- Presión política y falta de apoyos: La amenaza de un juicio político promovido luego de que Peña perdiera el respaldo de su partido, el Partido Colorado, y del expresidente Horacio Cartes, propició su renuncia horas antes de la votación en el Congreso.
Disculpas públicas y un panorama económico incierto
En un vídeo difundido por sus redes sociales, Santiago Peña expresó «disculpas al pueblo» y señaló que su dimisión tenía como fin «mantener la estabilidad del país y las instituciones democráticas».
Mientras las autoridades financieras han dado a conocer un plan que incluye anticipos y garantías para comenzar la devolución progresiva de los depósitos según lo permitido por la ley, las calles de Asunción se han llenado de manifestantes entre ahorradores y pensionistas que reclaman la recuperación de su dinero y sanciones legales para los responsables.

















