La influencer ha reportado una serie de ataques y amenazas de muerte hacia ella y su familia tras publicar una imagen con jamón y cerveza felicitando el mes sagrado musulmán
Una simple publicación en redes sociales se ha convertido en un problema personal y mediático para Violeta Mangriñán. La influencer ha generado un debate intenso tras mostrar una foto de un plato con jamón y cerveza acompañada del mensaje «Feliz Ramadán», que muchos de sus seguidores consideraron una falta de respeto hacia las prácticas del islam.
La polémica y la rectificación
El Ramadán es un tiempo de especial sensibilidad para la comunidad musulmana, caracterizado por el ayuno y la abstinencia. La asociación de este período con alimentos y bebidas prohibidos por esta religión fue vista por numerosos usuarios como un acto provocador.
Frente a la fuerte reacción, Mangriñán emitió varios comunicados:
- Disculpa pública: La creadora de contenido expresó su respeto hacia todas las creencias, aclarando que no pretendía ridiculizar ninguna religión. «Pido perdón si alguien se ha sentido molesto, aseguro que no fue mi intención», aseguró.
- Explicación: Intentó disminuir la controversia comparando su publicación con parodias religiosas previas en televisión, señalando que, como cristiana, no se sintió ofendida por caricaturas de figuras de su propia fe.
De la crítica al acoso: amenazas de muerte
El conflicto ha tomado un rumbo preocupante. Violeta ha denunciado que las críticas se han convertido en amenazas de muerte directas contra ella y sus hijas, además de ataques hacia sus negocios locales. «No basta con atacarme a mí, también lo hacen contra mis hijas, mi familia y mi empresa«, expresó con pesar.
La gravedad de los hechos la ha obligado a tomar acciones legales, informando a las autoridades competentes. Asimismo, la empresaria ha reconocido haber padecido fuertes episodios de pánico durante este periodo, enfrentando una situación emocionalmente compleja.
El debate sobre los límites en redes sociales
Más allá del incidente puntual, este caso ha planteado cuestiones relevantes:
- Desproporción en las redes: Mangriñán ha señalado la incoherencia de «insultar y menospreciar a alguien mientras se exige respeto» y ha rechazado las etiquetas ideológicas, como ser calificada de «extrema derecha» por algunos usuarios.
- Responsabilidad y sensibilidad: Expertos en comunicación digital advierten que las figuras públicas con grandes audiencias deben actuar con cautela al tratar temas relacionados con identidad o cultura, ya que la viralidad puede convertir un desacierto en un problema de seguridad personal.
Mientras la influencer busca retomar la normalidad manteniendo un perfil más reservado, este caso resalta el impacto negativo del acoso digital, donde la crítica razonable frecuentemente queda opacada por un nivel excesivo de agresividad verbal.
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