Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, ha generado un debate a nivel internacional, provocando protestas en países árabes y musulmanes que abarcan desde África hasta Indonesia. Sus comentarios sobre un supuesto «derecho bíblico» de Israel para controlar gran parte del Oriente Medio han suscitado críticas generalizadas.
En una reciente entrevista con Tucker Carlson, periodista con una postura conocida por su conservadurismo extremo, Huckabee fue consultado sobre si consideraba que los judíos actuales descienden de los antiguos israelitas mencionados en la Biblia. A esta pregunta, indicó que poseen un derecho divino sobre la tierra que se extiende entre los ríos Nilo y Éufrates, comprendiendo actualmente territorios como Palestina, Jordania, Siria, Líbano, y partes de Egipto, Arabia Saudí e Irak.
El embajador manifestó que «sería aceptable que tomaran toda esa tierra», aunque posteriormente aclaró que Israel no pretende expandirse más allá de sus fronteras actuales. No obstante, esta declaración resulta polémica dado que Israel mantiene ocupados territorios palestinos como Cisjordania y Gaza, además de Jerusalén Este y la meseta del Golán, de Siria.
Tras la entrevista, Huckabee criticó a Carlson, acusándolo de promover teorías antisemitas por insinuar que los judíos actuales no son descendientes de los israelitas bíblicos. Sostuvo que la genética y abundante documentación respaldan que los judíos modernos pueden rastrear su ascendencia hasta la antigua Israel.
El marco en que se produjeron estas declaraciones es especialmente sensible, coincidiendo con un período en el que Israel ha incrementado sus esfuerzos para anexar territorios en Cisjordania, exacerbando las tensiones regionales.
Las reacciones a las afirmaciones de Huckabee han sido inmediatas. Quince naciones y organizaciones árabes e islámicas han expresado condenas, mostrando gran preocupación. Entre ellas, Catar y los Emiratos Árabes Unidos han denunciado dichas declaraciones como peligrosas e incendiarias, considerando que ponen en riesgo la soberanía de los países de la zona.
La Liga Árabe, Egipto y Arabia Saudí también se sumaron a las críticas, requiriendo explicaciones oficiales. Países como Turquía e Indonesia han manifestado su desacuerdo, resaltando la indignación provocada a nivel internacional.
En Palestina, tanto la Autoridad Nacional Palestina como Hamás rechazaron enfáticamente las palabras del embajador. El Ministerio de Exteriores palestino afirmó que sus declaraciones «contradicen hechos históricos y religiosos, así como el derecho internacional», y lamentaron que incentiven la ocupación y el desplazamiento de población.
Hamás calificó estas manifestaciones como una muestra de la mentalidad colonialista vinculada al sionismo, al tiempo que destacó el sesgo estadounidense favoreciendo proyectos hegemónicos en la región. La interpretación general es que Huckabee busca justificar la expansión territorial de Israel, afectando negativamente las posibilidades de un acuerdo pacífico con los palestinos.
Conocido por su apoyo ferviente a Israel y posturas firmes, especialmente respecto a la política de EE.UU. frente a Irán, Huckabee, antiguo gobernador de Arkansas, ha basado su discurso en la Biblia como guía histórica, defendiendo el supuesto derecho divino de Israel para la anexión de territorios.
Al ser designado embajador, el expresidente Donald Trump destacó que Huckabee trabajaría sin descanso para lograr la paz en Oriente Medio, subrayando su afinidad con Israel. Sin embargo, sus recientes comentarios parecen intensificar una controversia que complica aún más un conflicto prolongado.
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