La ONG Luna Blanca afronta el próximo mes de Ramadán anticipando una mayor actividad en su comedor social, motivada por el incremento de migrantes y el empeoramiento de la pobreza en Ceuta. Se espera que las comidas que sirvan superen las cerca de 60.000 entregadas el año anterior entre el iftar y la cena.
Según El Pueblo de Ceuta, la organización ya ha observado un aumento significativo en el número de usuarios en los días previos al inicio del Ramadán. Halima Mohamed, responsable de la entidad, indica que “habrá muchas más personas” en comparación con 2025, debido a la llegada diaria de numerosos migrantes que acuden al comedor social y que participarán en el momento de romper el ayuno al anochecer.
Los datos oficiales confirman esta tendencia. El Ministerio del Interior informó que las entradas irregulares de migrantes en Ceuta han crecido un 600 % durante el último año. A esto se añaden la saturación del CETI y las advertencias emitidas por la Guardia Civil y la AUGC acerca de la elevada presión migratoria registrada entre enero y febrero de 2026.
El iftar proporcionado por Luna Blanca incluye la sopa tradicional harira, dátiles y leche para romper el ayuno, seguido de una cena compuesta por pan, agua y postre. La ONG también mantiene los almuerzos diarios para personas no musulmanas o quienes no pueden ayunar por enfermedad o edad, además de ofrecer reparto a domicilio para personas mayores o con discapacidad.
Durante el pasado Ramadán, la organización sirvió cerca de 60.000 comidas solo en iftar y cena. Para este año, prevén superar esa cifra, pues el comedor ha incrementado su asistencia desde decenas hasta momentos en que recibe entre cien y más de trescientas personas diarias. También se suman 31 personas sin hogar, unas 20 derivadas por otras asociaciones, más de 30 alojadas en hostales por asuntos sociales y 117 familias que recogen alimentos periódicamente.
Para gestionar esta demanda, Luna Blanca cuenta con dos cocineros, una ayudante de cocina y voluntarios que refuerzan el equipo cuando es necesario. La organización opera con un presupuesto limitado y ha enfocado sus esfuerzos en la alimentación diaria tras la implementación de la tarjeta monedero gestionada por Cruz Roja para ayudas alimentarias.
Desde la ONG señalan la existencia de un perfil de personas “supervulnerables” que a menudo no acceden a algunas prestaciones por no cumplir requisitos administrativos como el empadronamiento o tiempo mínimo de residencia. Asimismo, alertan sobre las dificultades para obtener ayudas al alquiler y otras subvenciones, situación que agrava la precariedad de familias y personas sin recursos.
Con el inicio del Ramadán previsto para esta semana, Luna Blanca se dispone a afrontar un mes de intensa labor, donde la presión migratoria y la demanda social pondrán a prueba su capacidad logística y humana. “Aquí hay espacio para todos quienes necesiten apoyo”, enfatizan desde la entidad.
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