Abundantes precipitaciones invernales potencian la polinización de cipreses y ortigas con el aumento de las temperaturas
El comienzo de 2026 presenta condiciones desafiantes para quienes sufren alergias en España. El conjunto de borrascas que atravesó la Península en enero y febrero, con lluvias constantes, ha creado el ambiente propicio para que las concentraciones de polen aumenten rápidamente. Según especialistas de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), la llegada de temperaturas más cálidas provocará una polinización “muy rápida e intensa”.
Cupresáceas y urticáceas: principal riesgo actual
Actualmente, se observa especial atención en dos tipos de plantas: las cupresáceas (como cipreses y arizónicas) y las urticáceas (ortigas). El doctor Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC, explica que la humedad acumulada en estas plantas las ha dejado “muy cargadas en términos de polen”.
Mientras no se produzca un aumento térmico significativo, las lluvias habían mantenido los niveles de polen controlados. Sin embargo, esta situación ha comenzado a modificarse. La Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid ya reporta niveles elevados de polen de arizónicas en la mayoría de sus estaciones. Con el brillo solar, se esperan picos notables de polen en el ambiente, especialmente si no hay viento que contribuya a dispersarlo.
Un calendario polínico influido por la humedad
La humedad excesiva no solo impacta en las plantas, sino también en otros elementos alérgenos:
- Ácaros y hongos: Las precipitaciones favorecen la propagación de ácaros del polvo y del hongo Alternaria, con mayor incidencia en zonas litorales como Canarias, Levante y la Cornisa Cantábrica.
- Marzo y abril: Se espera la aparición del polen del plátano de sombra, común en las grandes urbes.
- Mayo: Se prevé un aumento significativo de gramíneas, uno de los pólenes que genera más alergias a nivel mundial, junto con el polen del olivo, con mayor impacto en Andalucía, Extremadura y Cataluña.
Los expertos coinciden en que las lluvias otoñales e invernales aseguran que las raíces vegetales dispongan de agua suficiente para resistir el calor, lo que podría prolongar la temporada alérgica hasta bien entrada la estación estival.
La contaminación como factor agravante
La calidad atmosférica en áreas urbanas es crucial. Se ha demostrado que el polen expuesto a partículas contaminantes se vuelve más agresivo. La contaminación funciona como un irritante que facilita la penetración del polen modificado en las mucosas, intensificando cuadros de asma y rinoconjuntivitis.
Adicionalmente, investigaciones recientes señalan que la temporada de gramíneas en el sur de España se ha extendido hasta 23 días en las dos últimas décadas, una tendencia que parece mantenerse este año.
Orientaciones para reducir los síntomas
Ante esta situación, los profesionales sanitarios insisten en la importancia de un diagnóstico preciso. Por ejemplo, el Hospital Ramón y Cajal dispone de tecnologías avanzadas, como una cámara de exposición ambiental, para identificar el alérgeno causante y evaluar tratamientos de inmunoterapia.
Para limitar los síntomas en los días con mayor riesgo, se aconsejan estas precauciones:
- Evitar la exposición: Limitar salidas en días soleados y con viento; utilizar gafas de sol y mascarillas.
- Entorno doméstico protegido: Ventilar brevemente, por no más de diez minutos diarios, y evitar secar la ropa al aire libre.
- Higiene personal: Ducharse y cambiarse tras permanecer en zonas con vegetación.
- Información actualizada: Consultar fuentes oficiales como polenes.com para conocer niveles de polen en tiempo real.
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