El panorama político en Extremadura se complica en pleno proceso de investidura debido a la posible abstención del PSOE, que permitiría que María Guardiola, la candidata del PP, sea investida presidenta de la Junta. Aunque esta opción es poco probable, añade un nuevo elemento a la ya delicada relación entre el PP y Vox, decisiva para la formación de gobierno en la región.
En los días recientes, Guardiola ha solicitado que los socialistas consideren la abstención, mientras que desde el PSOE se demanda que el PP establezca, al menos, un canal de diálogo. No obstante, la portavoz parlamentaria socialista, Piedad Álvarez, ha afirmado rotundamente que «no hay posibilidad alguna» de modificar el voto negativo antes de la sesión de investidura.
La investidura debe realizarse antes del 3 de marzo. En la primera votación, la candidata del PP necesita obtener mayoría absoluta, factible únicamente con el respaldo de Vox o, en un escenario poco probable, con el apoyo del PSOE. Si no alcanza este umbral, una segunda votación se programaría 48 horas después, donde bastaría con una mayoría simple, momento en el que la abstención del PSOE podría influir, siempre y cuando se produzca.
Desde el PSOE, sin embargo, se mantiene un rechazo firme a esta posibilidad. Álvarez ha concluido de forma categórica: «No, no y no», señalando que los socialistas representan «la alternativa y no el apoyo de la derecha y la extrema derecha». Asimismo, tanto el presidente de la gestora regional, José Luis Quintana, como la portavoz han negado que Guardiola haya hecho una solicitud formal de abstención, contrariamente a lo afirmado por la líder popular.
Algunas voces dentro del PSOE defienden la apertura al diálogo. El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, indicó que si la investidura fracasa por la falta de acuerdo entre PP y Vox, lo «más lógico y coherente» sería que el PP dialogara con el PSOE. «Que Guardiola inicie ese contacto con la segunda fuerza política es lo razonable», afirmó, aunque aclaró que no aceptarían una abstención «a cualquier costo».
Mientras tanto, la negociación entre PP y Vox continúa, aunque sin avances significativos. Los populares han enviado a Vox un documento con propuestas para un acuerdo de gobernabilidad, que la formación liderada por Santiago Abascal analiza con calma, sin comprometer su apoyo. Óscar Fernández, líder de Vox en Extremadura, ha descartado la posibilidad de abstenerse y ha afirmado que su voto será un «sí» o un «no» a Guardiola.
Guardiola confía en agotar el plazo hasta el 3 de marzo para concretar un pacto que facilite la formación del gobierno. Sin embargo, ha señalado que las exigencias de Vox incluyen el cumplimiento total de su programa y una mayor representación en el Ejecutivo. «El PP no puede asumirse como Vox», afirmó, aunque reconoció la necesidad de llegar a un acuerdo.
En este escenario, la posible abstención del PSOE permanece como un factor incierto dentro del complicado contexto político en Extremadura, cuyo desenlace dependerá de cómo evolucionen las negociaciones entre los principales partidos de la comunidad.
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