Fuerzas militares estadounidenses abordaron un petrolero sancionado en el Océano Índico tras monitorizar sus movimientos desde el Mar Caribe, en una acción destinada a ejercer presión sobre Venezuela, indicó el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
El petróleo venezolano ha sido objeto de sanciones de Estados Unidos, lo que ha motivado su transporte mediante una flota fantasma que emplea banderas falsas para evitar controles internacionales. Después del intento frustrado de capturar al presidente Nicolás Maduro a inicios de enero, varios buques partieron de las costas venezolanas, entre ellos el interceptado en el Índico.
Hegseth afirmó que todos esos buques serán aprehendidos, declarando ante trabajadores de astilleros en Maine: “La única orden que he dado a mis comandantes militares es que ninguno escape. No importa si tenemos que rodear el mundo para detenerlos; los atraparemos”.
Hasta el momento, Estados Unidos ha confiscado siete petroleros en sus esfuerzos por controlar el petróleo venezolano. A diferencia de otros casos, el Aquila II no ha sido oficialmente tomado bajo control estadounidense y permanece retenido mientras se define su destino final, según un funcionario del Pentágono que habló bajo condición de anonimato.
El Aquila II, que navega bajo bandera panameña y está registrado en Hong Kong, ha sido sancionado por participar en el envío ilegal de petróleo ruso. Durante gran parte del último año, transitó con el transpondedor apagado, una técnica conocida como “navegar en la oscuridad” utilizada por contrabandistas para ocultar la ubicación de los barcos. Actualmente, según datos de rastreo, el buque no transporta crudo.
Según Samir Madani, cofundador de TankerTrackers.com, el Aquila II es uno de al menos 16 barcos que abandonaron la costa venezolana el mes pasado. El Pentágono informó en la red social X que las fuerzas estadounidenses “realizaron una interdicción marítima” y que el buque “operaba en desafío a la cuarentena establecida por el presidente Trump en el Caribe”.
Un oficial de la Marina confirmó que los destructores USS Pinckney y USS John Finn, junto con el buque base móvil USS Miguel Keith, participaron en la operación en el Índico. Videos publicados por el Pentágono muestran a soldados abordando un helicóptero desde un buque identificado como el Miguel Keith, además de imágenes del petrolero escoltado por un destructor.
Desde la captura de Maduro el 3 de enero, el gobierno estadounidense ha buscado controlar la producción, refinación y distribución del petróleo venezolano a escala global, considerando la incautación de buques como un mecanismo para generar ingresos y reconstruir la industria energética del país.
Adicionalmente, la administración Trump ha incrementado las limitaciones al flujo de petróleo hacia Cuba, imponiendo sanciones a naciones que suministren crudo a la isla y restringiendo envíos procedentes de aliados como México y Rusia, con el objetivo de ejercer presión sobre el gobierno cubano.
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