El Dow Jones conquista los 50.000 puntos en una jornada de rotación sectorial y volatilidad en el Bitcoin, mientras los inversores aguardan los datos de empleo en EE. UU.
La renta variable afronta una semana decisiva marcada por la resiliencia de la economía estadounidense y un cambio de tendencia en las carteras globales. Tras sesiones de correcciones significativas en activos tradicionalmente favoritos como la tecnología, el oro o las criptomonedas, el mercado ha iniciado una rotación hacia sectores defensivos. Pese al goteo constante de incertidumbres, el optimismo regresó con fuerza al cierre de la pasada semana: el Dow Jones alcanzó los 50.000 puntos por primera vez en su historia, firmando la subida más rápida registrada entre hitos milenarios (solo 431 días desde que superó los 40.000).
A diferencia de otros periodos de volatilidad, la situación actual no responde a un impacto puntual, sino a una combinación de factores: valoraciones elevadas, un alto apalancamiento y la irrupción de nuevas herramientas de inteligencia artificial. Recientemente, una aplicación de automatización de Anthropic provocó ventas masivas en software y servicios financieros; sin embargo, los analistas sugieren que el temor a la sustitución inmediata de programas por agentes de IA es exagerado. Lejos de ser un final de ciclo, las correcciones actuales se presentan como una oportunidad de compra, respaldada por márgenes de beneficio neto en máximos históricos y un mercado laboral robusto.
El pulso de la Reserva Federal y el impacto del Bitcoin
El debate financiero se centra ahora en la renovación de la deuda de EE. UU. y la coordinación entre la Fed y el Tesoro. El mercado vigila con recelo el riesgo de “dominancia fiscal”, donde la política monetaria podría verse condicionada por las necesidades de financiación del Gobierno. Este escenario plantea una curva de tipos más empinada, con tasas a corto plazo contenidas pero tipos largos más volátiles y elevados ante el riesgo inflacionario.
Por su parte, el Bitcoin atraviesa un periodo de extrema volatilidad, similar al colapso de FTX. Tras borrar las ganancias posteriores a la victoria electoral de Donald Trump y regresar a niveles de finales de 2024, la criptomoneda experimentó el pasado viernes su mayor alza en tres años. Aunque el apalancamiento y la menor liquidez global han castigado al activo, factores como la posible aprobación de la Ley Clarity o futuros recortes de tipos podrían actuar como catalizadores positivos para los inversores a largo plazo.
Agenda macroeconómica: citas imprescindibles
La semana del 9 al 13 de febrero será intensa en referencias macroeconómicas que determinarán el rumbo de los bancos centrales:
Estados Unidos
- Miércoles 11: Publicación de las nóminas no agrícolas (retrasadas desde el 6 de febrero por el cierre del Gobierno). El mercado espera confirmar si la tasa de desempleo se mantiene estable para justificar un recorte de tipos en julio.
- Viernes 13: Datos de inflación de enero. Cifra crítica para observar si la tendencia de subida de precios de principios de año se desacelera lo suficiente.
Eurozona y España
- Viernes 13: Segunda estimación del PIB de la eurozona del cuarto trimestre y publicación del IPC de España. El BCE mantiene, de momento, una postura de continuidad sin cambios previstos en los tipos de interés.
Entorno internacional
- Japón: Los mercados digieren la victoria electoral de Sanae Takaichi, que augura políticas fiscales expansivas. El viernes, el discurso de Naoki Tamura (Banco de Japón) ofrecerá pistas sobre la próxima subida de tipos.
- China: El miércoles se conocerán los datos de inflación, claves para medir la demanda interna tras un 2025 marcado por las presiones deflacionarias.
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