Las chinches de cama son insectos diminutos que se alimentan de sangre humana y representan una de las plagas domésticas más difíciles de detectar y erradicar. Se ocultan en espacios reducidos próximos a las áreas donde se descansa, lo que permite que una infestación progrese durante semanas sin ser percibida hasta que aparecen señales visibles.
Los especialistas en manejo de plagas indican que estos insectos no se limitan a habitar el colchón o la ropa de cama. En el hogar existen múltiples lugares ocultos donde permanecen durante el día, prefiriendo sitios con poca luz y escaso movimiento. Este comportamiento complica su detección si no se revisan cuidadosamente los puntos clave dentro de la vivienda.
Refugios poco evidentes: muebles y grietas
Aunque el nombre sugiera que solo están en la cama, las chinches se desplazan con facilidad. Después de alimentarse en horas nocturnas, buscan esconderse en áreas oscuras y protegidas, siempre próximas a las personas. Entre sus lugares habituales están los somieres y la estructura del colchón, en las costuras, pliegues y uniones de tela.
También es común detectarlas en muebles tapizados, como sofás, sillones o sillas acolchonadas, donde se ocultan en las costuras y zonas poco visibles. Las grietas en paredes, suelos o zócalos constituyen otro refugio habitual, ya que son estrechas y difíciles de inspeccionar. Además, las chinches pueden introducirse en la vivienda a través de maletas y objetos personales tras un viaje.
Este patrón responde a su modo de vida, buscando sitios protegidos cercanos a su fuente de alimento para sobrevivir y reproducirse sin ser detectadas.
Indicadores de infestación que conviene atender
Reconocer una infestación a tiempo es fundamental para impedir su propagación. Entre las señales habituales se encuentran manchas oscuras en las sábanas o el colchón, que corresponden a restos tras su alimentación. También pueden observarse pequeñas manchas de sangre en la ropa de cama.
Otro signo frecuente son las picaduras agrupadas o alineadas en la piel, que suelen aparecer tras dormir, dado que las chinches se alimentan varias veces durante la noche. Ante estos indicios, se recomienda inspeccionar no solo el colchón, sino también los muebles cercanos, el somier y los objetos que hayan estado en contacto con ropa o equipaje reciente.
Medidas de prevención y revisiones periódicas
Los expertos aconsejan realizar inspecciones regulares y detalladas, especialmente tras viajar, adquirir muebles de segunda mano o recibir visitas. Revisar las costuras del colchón, separar muebles de las paredes y comprobar grietas facilita la detección temprana. Asimismo, es recomendable examinar bolsas y maletas antes de guardarlas.
Cuando hay una sospecha fundamentada de infestación, acudir a un servicio profesional suele ser la opción más efectiva. El tamaño reducido de las chinches y su habilidad para ocultarse complican su eliminación sin intervención especializada.
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