La inauguración de la nueva etapa resultó decepcionante. Un Real Madrid formado mayormente por suplentes y jugadores de la cantera fue derrotado por el Albacete B (2-1), dejando escapar en una semana su segunda opción de alzar un trofeo, posiblemente la más accesible del calendario. La jornada en tierras manchegas generó más incertidumbre que certezas, mostrando que el fondo de armario aún no ofrece seguridad.
Arbeloa optó por una amplia rotación, lo que terminó pasando factura al equipo. Con diez titulares ausentes — varios sin lesión — y un once notablemente modificado, el entrenador asumió riesgos que el grupo no consiguió manejar. La eliminación representa un revés inesperado en un escenario ya complejo, tras la reciente marcha de Xabi Alonso, cuyo adiós no preveía un comienzo tan complicado.
Pese a que el partido aportó poco para evaluar individualmente, sí mostró algunas tendencias. El Madrid se alineó en un 4-3-3 reconocible, con predominancia de jugadores jóvenes y una presión alta al inicio. Sin embargo, la intensidad se desvaneció rápido y, conforme avanzaba el encuentro, el equipo se fue diluyendo entre falta de claridad y cierta apatía.
Vinicius, designado para tomar la responsabilidad desde el principio, estuvo bien contenido por un Albacete organizado y compacto. Güler no halló espacios por dentro, Mastantuono se perdió en la circulación, y la ofensiva se limitó a tiros desde fuera del área sin peligro real. El equipo local, más cómodo defendiendo, fue ganando terreno con el paso de los minutos.
El primer aviso llegó en una jugada a balón parado, transformándose pronto en gol. Javi Villar, también formado en Valdebebas, adelantó al Albacete con un cabezazo tras un saque de esquina, aprovechando un error defensivo del Madrid. Aunque los blancos empataron en tiempo de descuento de la primera parte, el resultado no modificó la tendencia del juego.
En la segunda mitad, el Madrid salió con mayor intensidad y en algunos momentos cercó a su adversario, aunque sin la velocidad ni profundidad requeridas para desmontar una defensa bien organizada. Arbeloa intentó revitalizar el encuentro con cambios, incluyendo el regreso de Alaba y Camavinga, pero el equipo resultó previsible.
Cuando todo apuntaba a una prórroga incierta, Jefté anotó el segundo tanto para el Albacete con una potente semivolea que sorprendió a Lunin. El Madrid tuvo oportunidad de igualar en el descuento, pero Jefté volvió a marcar, sellando el triunfo local y marcando una noche difícil para los madridistas.
Este resultado deja al Real Madrid eliminado de la competición, generando dudas desde el inicio de este nuevo ciclo. La gran rotación no dio resultado, el banquillo no respondió y la recuperación, si llega, se vislumbra lenta. Un comienzo inesperado y complicado para el conjunto blanco.










