Las discrepancias entre las formaciones que integran el Gobierno de coalición han emergido nuevamente, esta vez en relación con las bonificaciones fiscales dirigidas a los dueños de inmuebles. Este plan, implementado para prevenir el aumento de los precios en los alquileres, ha sido rechazado de manera significativa por Sumar, socio de Pedro Sánchez en el Ejecutivo. Recientemente, el presidente anunció una medida que contempla una bonificación del 100% en el IRPF para aquellos propietarios que mantengan estables los precios del alquiler.
La presentación de esta iniciativa tuvo lugar en la inauguración del derribo de los cuarteles militares ubicados en el barrio madrileño de Campamento, donde se prevé la construcción de 10.700 viviendas. En este acto, Sánchez destacó que estas acciones buscan fortalecer la intervención del Estado en el mercado del alquiler, subrayando la importancia de proteger a los ciudadanos frente a incrementos constantes de los precios.
Mientras la formación socialista respalda esta propuesta como un avance hacia el diálogo y el consenso, Sumar y otros aliados parlamentarios como Podemos han manifestado su desacuerdo. Señalan que las bonificaciones no garantizan la estabilidad de los precios, advirtiendo que en un mercado que fluctúa, los propietarios podrían subir las rentas a pesar de los incentivos fiscales.
Lara Hernández, co-coordinadora de Sumar, resaltó que más de 600.000 contratos de alquiler vencerán este año, lo que podría exponer a los inquilinos a incrementos significativos en un contexto ya complicado. Por ello, Sumar reclama la prórroga de estos contratos, apoyándose en decisiones similares tomadas durante la pandemia para proteger a los arrendatarios.
No obstante, fuentes del PSOE cuestionan la viabilidad legal de extender los contratos como propone Sumar, argumentando que la situación actual no es comparable con circunstancias extraordinarias como la pandemia o la guerra en Ucrania. El Gobierno socialista indica que cualquier decisión de esta naturaleza debe evaluarse con cautela debido a la complejidad del actual entorno parlamentario.
Además, el ministro de la Presidencia señaló que la coalición debe gestionar una minoría parlamentaria, lo que complica la aprobación de iniciativas sin el apoyo de otros grupos políticos. Aunque la portavoz gubernamental, Elma Saiz, afirmó que se intentarán alcanzar los consensos necesarios, también reconoció que no existe una fecha fija para la implementación del decreto, ya que primero es imprescindible dialogar con Sumar.
Desde Podemos, las críticas a las bonificaciones son firmes. Ione Belarra, secretaria general, considera que estas medidas benefician el negocio inmobiliario más que a la ciudadanía. Además, destacó que estas deducciones fiscales implicarían una considerable pérdida de ingresos públicos y que lo que realmente se necesita es una regulación clara de los precios del alquiler, junto con prohibiciones que desincentiven la especulación inmobiliaria.
La oposición también ha expresado su rechazo a las nuevas propuestas gubernamentales. El PP ha planteado un modelo de financiación que premiaría a las comunidades autónomas que aumenten la construcción de viviendas, reafirmando que las medidas actuales son insuficientes. Por su parte, Vox calificó las iniciativas como populistas y consideró que no solucionan el problema de fondo, sino que buscan obtener beneficios políticos para el PSOE.











