El Ejecutivo conjunto afronta un debate político y legal acerca de las medidas para limitar el aumento del coste del alquiler en España. PSOE y Sumar presentan perspectivas opuestas sobre las acciones a implementar, provocando una tensión adicional entre los miembros del Gobierno.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, apuesta por incentivos fiscales destinados a los propietarios para que reduzcan o mantengan precios asequibles en los alquileres. En el sector socialista se considera que esta estrategia es la más efectiva y conforme a la Constitución para intervenir en el mercado.
En cambio, Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, descarta esta alternativa y promueve acciones más estrictas. El grupo parlamentario Sumar insiste en establecer una congelación de los precios mediante decreto, medida que, según defienden, protegería inmediatamente a los inquilinos frente a incrementos desmedidos.
No obstante, desde La Moncloa se oponen rotundamente a esta propuesta. Fuentes oficiales argumentan que imponer una congelación por decreto vulneraría la Constitución al afectar directamente el derecho a la propiedad privada y la libertad de mercado. Esta interpretación legal ha llevado al PSOE a desechar la iniciativa del socio minoritario.
Esta discrepancia ha originado un análisis jurídico interno para definir hasta qué punto el Estado puede intervenir en el mercado de alquiler sin infringir la Constitución. Paralelamente, la falta de acuerdo retrasa la adopción de una respuesta conjunta ante una preocupación social significativa, especialmente en las grandes urbes, donde el acceso a la vivienda representa un desafío estructural.
Este nuevo desacuerdo se suma a otras tensiones recientes dentro del Gobierno y evidencia las dificultades para conciliar las distintas posturas del Ejecutivo en materia de vivienda.











