El PSOE comienza el 2026 enfrentando una situación complicada que combina una pérdida territorial significativa y un entorno judicial que, por primera vez, ha trasladado la preocupación principal de la militancia crítica de los resultados electorales a los procesos legales. Tras la dura derrota en Extremadura y con próximas elecciones en Aragón y Castilla y León, se ha originado un movimiento dentro del partido que busca una renovación ante lo que identifican como el final de la etapa de Pedro Sánchez.
La caída en Extremadura y el impacto del ‘efecto paracaidista’ en Aragón
El 21 de diciembre de 2025, la pérdida sufrida en Extremadura fue el detonante de esta crisis. El PSOE perdió diez escaños y descendió catorce puntos en una región tradicionalmente favorable. La dirección en Ferraz teme que esta tendencia se repita en próximas citas electorales. En Aragón, con las elecciones previstas para el 8 de febrero de 2026, la candidatura de la ministra Pilar Alegría enfrenta encuestas que reflejan mínimos históricos, mientras que el popular Jorge Azcón apunta a renovar su presidencia con el respaldo creciente de Vox. En Castilla y León, el dominio del PP, vigente desde 1987, parece consolidado, con una derecha que ya supera la mitad de los votos.
La estrategia judicial como elemento clave
Frente a pronósticos electorales poco alentadores, algunos sectores del PSOE han empezado a apostar más por los tiempos judiciales que por los resultados en las urnas. Hay alrededor de diez procesos penales activos en el Tribunal Supremo y otras instancias, que incluyen el juicio contra el exministro José Luis Ábalos y las indagaciones relacionadas con el entorno del presidente. Muchos dirigentes socialistas interpretan este escenario como el verdadero límite para la continuidad de Sánchez. Esta corriente interna considera que solo una resolución de carácter judicial, no el voto, podrá propiciar un cambio en la dirección antes de las elecciones generales.
El Manifiesto de Jordi Sevilla: una propuesta alternativa
El 12 de enero será un momento clave con la presentación de un manifiesto promovido por el exministro Jordi Sevilla. El documento intenta recuperar la identidad socialdemócrata del PSOE frente a lo que califican como una influencia de la ‘podemización’ en la etapa actual. Este movimiento, apoyado por antiguos líderes y voces críticas, evita confrontaciones abiertas pero trabaja en crear un espacio alternativo. Entre sus objetivos está encontrar una líder femenina que pueda dirigir la renovación, si bien reconocen que el vacío de poder dentro del partido dificulta identificar candidatas dispuestas a dar el paso mientras Sánchez mantiene el control orgánico.
Un partido expectante ante un posible impulso revitalizador
Mientras la dirección de Ferraz busca presentar las investigaciones por corrupción como una oportunidad para el discurso de victimización política, el descontento crece entre barones y responsables territoriales, que observan cómo el desgaste vinculado a Sánchez debilita sus bases sociales. Para la facción crítica, las derrotas electorales previstas para el primer semestre de 2026 se consideran el impulso necesario para ganar fuerza y visibilidad, situándose como la opción para limitar los daños de un ciclo que consideran concluido.











