Joan García sabía que su vuelta al RCDE Stadium no sería un encuentro cualquiera. El tiempo confirmó su intuición. El portero del FC Barcelona realizó una destacada actuación en el derbi contra el Espanyol, superando las circunstancias adversas y demostrando que está listo para enfrentarse a grandes retos. Tras pocos meses en el club, ya ha ganado un espacio importante en el afecto de la afición.
A pesar de un ambiente complicado —un estadio hostil, su pasado en el Espanyol y las críticas tras su fichaje—, el guardameta de Sallent mostró madurez y liderazgo. Detuvo siete tiros clave, entre ellos una mano decisiva para detener un cabezazo de Pere Milla y una parada en un mano a mano frente a Roberto, manteniendo al Barça con vida. También evidenció inteligencia táctica, como en la jugada donde empujó a Gerard Martín para impedir un disparo rival. Un conjunto de habilidades propio de un portero de alto nivel.
La afición del Barça ya valoró anteriormente su valentía al convertirse en el primer futbolista en 31 años que cruzaba la Diagonal, hecho que no ocurría desde Igor Korneiev. Tras nueve temporadas en el Espanyol, tomar este paso suponía un desafío emocional y social, sin embargo, Joan García lo afrontó con naturalidad. El barcelonismo, más allá de las discusiones económicas por su fichaje (26,3 millones de euros) o si representaba una oportunidad de mercado, reconoció su determinación. Firmó con el club hasta 2031.
Desde que llegó al Barça, Joan García ha mostrado interés por perfeccionarse. Sabía que su juego con los pies debía mejorar, por lo que se enfocó en ello. El esfuerzo ha dado frutos. En Cornellà evidenció todas sus cualidades: dominio aéreo, reflejos rápidos, habilidad para salir fuera del área y una serenidad poco habitual en alguien de su edad. Su rendimiento ha generado comparaciones con Víctor Valdés, último gran portero del club. Aunque con estilos distintos —la impulsividad del pasado frente a la calma actual— ambos poseen un carácter fuerte bajo los palos.
Su actitud también se reflejó en su comportamiento tras los goles del Barça. Joan García no celebró ninguno, mostrando respeto hacia su antiguo club y su afición. Se limitó a cumplir con su labor y se retiró sin exageraciones. Los datos respaldan su rendimiento: es el portero con mejor promedio de goles encajados por minuto, con uno cada 130 minutos. Supera registros de porteros como Courtois, Oblak o Luiz Junior, y evidencia diferencias con Szczesny, aunque los contextos hayan sido distintos.
Su progreso no ha pasado desapercibido en el ámbito de la Selección española. Tras superar una operación de menisco que le mantuvo dos meses apartado, Joan García ha regresado con fuerza, protagonizando acciones clave en partidos importantes. Luis de la Fuente sigue apostando por el trío Unai Simón, Raya y Remiro para mantener el equilibrio del equipo campeón de Europa, pero el debate sobre su inclusión crece.
El posible relevo podría llegar después del Mundial de 2026, pero si Joan García continúa con su nivel, cada actuación como la mostrada en Cornellà dificultará no considerarlo. El Barça cuenta ya con un nuevo guardián, y el fútbol español toma nota de su progreso.











