El presidente Pedro Sánchez ha estado ausente del Senado durante los últimos 21 meses, en un periodo en que la Cámara Alta, con mayoría absoluta del PP, ha incrementado su fiscalización del Gobierno. Fuentes parlamentarias indican que Sánchez solo ha comparecido una vez ante el Senado desde marzo de 2024, limitándose a la comisión que investiga el caso Koldo.
Durante este tiempo, el Senado ha presentado seis conflictos de atribuciones ante el Tribunal Constitucional y ha puesto en marcha cuatro comisiones de investigación, entre ellas las relacionadas con los casos Koldo, Dana, CIS y el Apagón de abril. Además, ha reprobado a seis ministros en los últimos dos años. En 2025 se reprobó a Óscar Puente, María Jesús Montero y Mónica García, mientras que en 2024 las reprobaciones afectaron a Fernando Grande-Marlaska, Félix Bolaños y José Manuel Albares. Asimismo, se solicitó la dimisión del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en mayo de 2024 y octubre de 2025.
Los conflictos de atribuciones admitidos por el Tribunal Constitucional incluyen tres demandas conjuntas contra el Gobierno y el Congreso por el veto a leyes aprobadas por el Senado, una contra el Congreso por bloquear iniciativas legislativas de la Cámara Alta y una contra el Ejecutivo por la falta de presentación de los Presupuestos Generales del Estado, impidiendo que el Senado ejerza su función constitucional de debate, enmienda y aprobación de las cuentas públicas.
La comisión que investiga el caso Koldo ha sido la más activa y controversial, con más de cien comparecencias durante el año, y continúa ampliando sus investigaciones sobre presuntas irregularidades vinculadas al Gobierno y al PSOE, sin que se haya señalado una fecha para su conclusión.
Este prolongado distanciamiento de Sánchez respecto al Senado se produce en un contexto de fuerte confrontación política, donde el PP, con mayoría en la Cámara, lleva a cabo un control riguroso para mantener al Ejecutivo bajo un constante escrutinio.











