El Real Madrid terminó con la sensación de haber tenido más actitud que precisión. Sin Mbappé y con siete ausencias adicionales, el equipo dirigido por Xabi Alonso mostró un rendimiento más reconocible y comprometido, aunque no fue suficiente para vencer a un Manchester City cauteloso que resistió los momentos más intensos del conjunto blanco y aprovechó sus pocas oportunidades para obtener una victoria trabajada (1-2) en el Santiago Bernabéu.
El equipo merengue continúa con una racha negativa, aunque esta vez logró mejorar algo su imagen frente a un adversario que, pese al triunfo, no se mostró como un claro favorito para el título.
Un Madrid reducido pero con carácter
El Bernabéu no esperaba milagros, pero sí una muestra de determinación. El Madrid respondió en la primera mitad con una formación compacta, aprovechando la recuperación del balón y el contraataque como sus principales armas. Sin Mbappé —quien había marcado más de la mitad de los goles antes de su lesión de rodilla—, Xabi Alonso apostó por Gonzalo como referencia, a pesar de su falta de ritmo, y sorprendió con la titularidad de Rodrygo, cuestionado en las últimas semanas.
El jugador brasileño comenzó con gran intensidad: jugó de forma directa, con decisión y eficacia. Tras intentos iniciales de Vinicius y Rodrygo, fue este último quien anotó el primer gol tras una carrera característica y un disparo cruzado que no pudo detener el portero.
El balón parado perjudica al Madrid
El City, que presentó su alineación titular, apenas generaba peligro más allá de las jugadas individuales de Doku, quien constantemente complicaba a Valverde. Sin embargo, en un tiro de esquina logró igualar: Courtois repelió un cabezazo de Gvardiol, pero O’Reilly aprovechó el rebote para anotar. Cinco minutos después, un penalti evitable cometido por Rüdiger sobre Haaland fue transformado por el noruego, lo que cambió completamente el curso del encuentro que parecía controlado por el Madrid.
El City controla y el Madrid pierde impulso
Con la necesidad de arriesgar, el Madrid abrió más su juego y comenzó a sufrir las acciones de un Doku muy activo, creador de casi todas las amenazas del City. Aun así, tuvo oportunidades claras: una vaselina de Bellingham desviada y varias incursiones por las bandas que generaron incertidumbre en la defensa rival.
Xabi Alonso realizó cambios audaces: colocó a Bellingham como delantero centro, introdujo a Brahim para dar dinamismo en la derecha, adelantó a Vinicius como punta y finalmente sumó a Endrick para la fase final. El joven brasileño estuvo cerca del empate con un remate de cabeza que golpeó el larguero, causando gran emoción en el Bernabéu.
Un intento sin recompensa
Los últimos minutos fueron un constante ataque del Madrid: Tchouameni remató de cabeza, Vinicius intentó una volea, se enviaron múltiples centros desde las bandas y el Bernabéu empujó con fuerza como en grandes ocasiones. Sin embargo, nada se tradujo en gol. Ni el entusiasmo ni la presión lograron compensar la falta de efectividad de un equipo que, entre lesiones y dudas, busca reencontrar su mejor versión.
Al menos, el Real Madrid mostró señales de reacción. Queda por ver si se trata de un equipo que retoma su camino o simplemente sobrevive antes de una nueva caída.











