El Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB), bajo la tutela del Ministerio de Economía, mantiene una participación valorada en torno a los 12.700 millones de euros en Caixabank. Esta ganancia, impulsada por el fuerte aumento bursátil, representa una oportunidad para que el Gobierno disminuya su presencia en la entidad y recupere una parte importante de las ayudas otorgadas a la antigua Bankia.
El comportamiento del valor de Caixabank en el mercado financiero ha generado un escenario propicio que ha llevado a los inversores a exigir al Gobierno de Pedro Sánchez que avance en la desinversión de su participación. Con una subida anual que supera el 100%, el Estado podría recuperar, al menos sobre el papel, más de la mitad de los 24.400 millones de euros destinados al rescate de Bankia durante la crisis financiera pasada.
En la actualidad, el FROB posee el 18,1% del capital accionario de Caixabank, con un valor que supera los 12.000 millones de euros. Hasta la fecha, el Estado ha recuperado directamente solo 1.000 millones de euros de lo invertido, aunque ha obtenido dividendos tanto de la antigua Bankia como después de la integración con Caixabank.
Desde el mercado se señala que el Ejecutivo cuenta ahora con una «oportunidad única» para monetizar sus posiciones mediante ventas parciales significativas. Aunque el plazo para completar la desinversión se prolonga hasta diciembre de 2027, la incertidumbre sobre la capacidad de recuperar esta cantidad en el futuro impulsa la recomendación de actuar cuanto antes.
No obstante, pese a la presión y el valor elevado de las acciones, se considera poco probable que el Gobierno liquide todo su paquete en un solo movimiento. La entidad vinculada al Ministerio de Economía se ha limitado hasta ahora a participar en las recompras de acciones de Caixabank, con el fin de evitar aumentar su cuota y obtener beneficios limitados.
En 2021, Caixabank absorbió a Bankia en una operación promovida por el Gobierno. Los primeros ingresos por la venta de activos relacionados con la antigua Bankia para el FROB llegaron en 2023 (335 millones de euros) y continuaron en 2024 (665 millones de euros).
Aunque la entidad catalana afirma sentirse cómoda con la presencia estatal, que no interfiere en su gestión, la dirección preferiría que el Gobierno redujera paulatinamente su participación. Su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, consideró inevitable la venta completa de la participación pública y afirmó que el banco está preparado para dicho proceso, destacando que la inversión estatal se ha multiplicado por siete desde la fusión, incluyendo dividendos.
Este proceso contrasta con la trayectoria de otros países europeos que ya han culminado la salida de las entidades bancarias rescatadas. Además, se desarrolla en un contexto en el que Moncloa busca reforzar el control público en empresas estratégicas como Telefónica, Indra y Talgo.
La evolución de Caixabank en el mercado ha sido positiva, superando una capitalización de 70.000 millones de euros y superando al banco holandés ING. Se prevé que la entidad alcance un nuevo récord de beneficios en 2025 y que aumente la retribución a sus accionistas, incluido el Estado, a pesar de ser la única entidad que pagará más debido al impuesto extraordinario al sector financiero impuesto por el Gobierno.











