El exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, informó este lunes que brindará aclaraciones respecto al caso Koldo «cuando corresponda». Esta declaración se realizó tras su comparecencia en el Juzgado de Primera Instancia de Tafalla, Navarra, donde tuvo lugar su primera presentación quincenal luego de ser puesto en libertad.
Cerdán, quien reside en Milagro, su localidad natal, desde su salida del centro penitenciario Soto del Real el 19 de noviembre, llegó al juzgado a las 9:05 horas. Al ingresar, evitó hacer comentarios ante los medios de comunicación presentes.
No obstante, al concluir su breve intervención de siete minutos, fue consultado sobre si tenía previsto ofrecer explicaciones sobre su situación, a lo que respondió que lo hará «a su debido tiempo», respuesta que ha suscitado diversos análisis y opiniones en la prensa.
Actualmente, Cerdán permanece en libertad provisional tras cumplir cinco meses de prisión. Durante ese período, ha expresado confianza en que «la verdad prevalezca», un deseo compartido con sus allegados y partidarios. Su caso ha generado significativo interés mediático dada su repercusión pública.
En esta primera comparecencia, además de evitar declaraciones, Cerdán se presentó rápidamente justo al iniciar la jornada laboral. A su llegada, la Policía Foral supervisaba el área para mantener el orden en el entorno judicial.
El juez del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, que aprobó su liberación casi dos semanas antes, consideró que el peligro de destrucción de pruebas estaba «seriamente mitigado». Sin embargo, esta decisión se enmarca en un contexto donde las evidencias en contra de Cerdán han aumentado, modificando así la percepción pública acerca del caso.
Como parte de las medidas cautelares impuestas, debe acudir a comparecer ante el juzgado de manera quincenal y tiene prohibido salir del país, con la retirada de su pasaporte incluida. Estas disposiciones buscan asegurar su disponibilidad para eventuales requerimientos legales relacionados con el proceso.
El caso Koldo ha generado una cobertura mediática considerable y un debate sobre la justicia y la política en España. Surgen interrogantes sobre cómo un antiguo alto cargo político se involucró en un escándalo de estas dimensiones y las posibles consecuencias para el Partido Socialista Obrero Español.











