El Ejecutivo de Pedro Sánchez espera que el calendario parlamentario le favorezca. La interrupción de la actividad en el Congreso, debido a las elecciones regionales y las festividades navideñas, facilitará a Moncloa ganar tiempo y evitar durante los próximos meses la presión ejercida por Junts, que ha intensificado sus críticas al Gobierno.
De acuerdo con fuentes gubernamentales, el paréntesis hasta febrero constituirá un respiro. En este lapso, solo se desarrollarán tres sesiones plenarias —dos próximamente y una más en diciembre— antes de que enero quede prácticamente inactivo. La cancelación del pleno previsto antes de Navidad, a causa de los comicios en Extremadura, otorga a Sánchez un margen para replantear su estrategia y disminuir las tensiones con sus aliados catalanes.
“No estaba planeado así, es una coincidencia. Pedro dispone de fortuna”, indican desde el entorno presidencial, reconociendo el desgaste con Junts aunque confiando en que sus efectos no se perciban hasta 2026. A pesar de la ruptura pública manifestada por Míriam Nogueras —portavoz de Junts en el Congreso—, Moncloa considera que las siguientes votaciones podrán contar aún con el respaldo independentista, gracias a acuerdos previos sobre normativas como las del Cine y Cultura Audiovisual, Movilidad Sostenible y el fomento económico.
No obstante, el Gobierno podría enfrentar un desafío inminente. El Senado, con mayoría absoluta del PP, ha incluido una enmienda en la Ley de Movilidad Sostenible para suprimir la “fecha de cierre definitivo” de las centrales nucleares de Almaraz, Ascó I y Cofrentes. Junts, que apoya la permanencia de la energía nuclear, podría respaldar esta modificación, lo que situaría al Ejecutivo en una situación delicada.
Además, se anticipa que cuando se retome la actividad parlamentaria en febrero, las elecciones volverán a condicionar el trabajo del Congreso, con los comicios en Castilla y León como fecha límite para marzo.
En Moncloa admiten que no pueden obligar a Junts a dialogar, aunque insisten en mantener la iniciativa legislativa. “Habrá medidas que difícilmente podrán ser rechazadas”, afirman desde el Ejecutivo, recordando que los independentistas también necesitarán el apoyo gubernamental en determinadas votaciones.
Mientras tanto, Hacienda prepara para el lunes una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde se tratará el objetivo de estabilidad para las comunidades autónomas y se iniciará la reforma del sistema de financiación autonómica. El martes, el Consejo de Ministros aprobará el techo de gasto y los objetivos presupuestarios, que serán enviados al Congreso a pesar del riesgo de su rechazo.
En el hemiciclo, el ambiente es de incertidumbre. “Hemos pasado de estar al borde de la UCI a la situación crítica. Indíquenos hacia dónde nos dirigimos”, expresó Maribel Vaquero, del PNV, dirigiéndose a Sánchez, quien también aprovechó la sesión para enviar un mensaje a Sumar: “Imaginen si aplicáramos el mismo juego de aparentar no estar en el Gobierno, pero estarlo… ¿qué pasaría con sus ministerios?”.
A pesar del tono confrontativo, el Ejecutivo confía en resistir. Sánchez, decidido a completar la legislatura, sostiene su discurso de estabilidad frente a lo que denomina una “oposición destructiva”, mientras Feijóo le pronostica un proceso judicial y advierte: “Yo no le concederé amnistía”.











