Esther Soto, española, atravesó una difícil experiencia en Estados Unidos después de reportar maltrato por parte de su esposo. Pocos días después de acudir a las autoridades, fue detenida por el Servicio de Inmigración al constatar que carecía de la documentación adecuada. A partir de entonces, enfrentó un proceso de arresto y expulsión que se prolongó durante seis meses y que incluyó condiciones sumamente duras, según relata.
Durante su detención, Soto relata haber tenido acceso restringido a alimentos y agua por cinco días, además de permanecer esposada hasta 30 horas seguidas. Más tarde, fue recluida por seis meses en un centro para inmigrantes en Estados Unidos, antes de ser finalmente devuelta a España.
Este caso ha provocado críticas en relación con la gestión de su situación migratoria, sobre todo tras haber presentado una denuncia por violencia doméstica. Diversas organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos y colectivos feministas advierten que situaciones similares podrían desalentar a otras víctimas de maltrato a buscar ayuda por temor a represalias migratorias.
El caso de Esther Soto evidencia deficiencias legales y falta de protección para migrantes víctimas de violencia machista dentro del sistema estadounidense.

FOTO: PACO PUENTES (EL PAÍS)











