BARCELONA – Esta mañana temprano, Protección Civil de la Generalitat de Cataluña activó el sistema de emergencias ES-Alert para solicitar la evacuación preventiva de cuatro urbanizaciones en Querol (Tarragona). Esta decisión fue tomada por el avance y la dificultad de controlar el incendio forestal iniciado ayer en la cercana localidad de Aiguamúrcia, que permanece activo y ya ha alcanzado el término municipal de Pontons (Barcelona).
El mensaje de aviso, enviado poco antes de las 7:00 horas y basado en indicaciones de los Bomberos de la Generalitat, estableció la evacuación obligatoria para las zonas de Ranxos de Bonany, Can Llenes, Can Joan de la Costa y les Cases de Romanill. Según las estimaciones de los equipos que combaten las llamas, esta medida afecta a entre 300 y 400 habitantes, quienes planean regresar a sus viviendas durante la tarde. Las autoridades han mencionado que no existe una amenaza inmediata por el fuego, por lo que han recomendado evacuar con calma, indicar llevar documentos esenciales, medicamentos y mascotas, cerrar las viviendas y dejar abiertos los accesos a las parcelas para facilitar la labor de los servicios de emergencia.
Incendio perimetrado aunque no estabilizado tras afectar 114 hectáreas
El fuego se originó en la zona boscosa conocida como Vall de l’Infern y ha consumido más de 114 hectáreas de terreno forestal hasta ahora. A pesar del impacto visual de las llamas, unas 2.500 personas que habitan en Aiguamúrcia, la Llacuna, Pontons, Querol y Torrelles de Foix permanecieron confinadas desde la tarde de ayer.
Durante toda la noche, un equipo formado por 260 bomberos y 71 vehículos terrestres ha estado trabajando para controlar ambos frentes del incendio. En una declaración esta mañana, el inspector de Bomberos de la Generalitat, Oriol Corbella, informó que aunque han conseguido perimetrar el incendio, eso no significa que esté totalmente controlado.
Posibilidad de reactivación debido a condiciones meteorológicas
La preocupación principal de los expertos se concentra en la parte superior del flanco izquierdo, donde el viento ha provocado varios focos secundarios. Aunque la superficie afectada no ha aumentado desde ayer por la tarde y se calcula una zona operativa cercana a las 170 hectáreas, las condiciones climáticas previstas son complicadas.
El inspector Corbella advirtió que con la llegada del viento de marinada, el aumento de la temperatura y la reducción de la humedad, existe riesgo de que el incendio se reactive. Los Bomberos se enfocan actualmente en vigilar y extinguir rápidamente cualquier nuevo foco que pueda surgir en las zonas más vulnerables del terreno. Si logran controlar estos rebrotes a lo largo del día, las autoridades evaluarán al final de la tarde si el incendio se puede considerar formalmente estabilizado.
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