Los partidos de izquierdas no acordaron ir en coalición al desconocer la candidatura sorpresa de SALF.
La inscripción de Alvise Pérez a última hora y en el último día legal ha alterado el tablero electoral de Aragón. La candidatura de Se Acabó la Fiesta (SALF), registrada de forma sorpresiva, ha provocado malestar en el espacio a la izquierda del PSOE, donde Podemos, Sumar y la Chunta Aragonesista admiten que no cerraron una coalición al no prever esta candidatura.
Fuentes de estos partidos señalan que el calendario y la discreción del movimiento impidieron recalibrar acuerdos y listas, dejando a cada formación en solitario en un escenario ya fragmentado. La entrada de SALF, añaden, introduce un factor de incertidumbre que complica la aritmética electoral y la movilización del voto en los últimos días de campaña.
En el otro extremo, Partido Popular y Vox han reaccionado con desdén. Dirigentes de ambas formaciones califican a Pérez de “antisistema” y sostienen que su proyecto “pretende acabar con el sistema de partidos”, mientras desde la izquierda se le etiqueta como “ultraderechista”. El choque retórico evidencia la dificultad de encasillar una candidatura que ha hecho de la confrontación con la partitocracia su principal bandera.
Analistas electorales advierten de que, si SALF logra representación, el efecto sobre el bloque progresista podría ser severo. La dispersión del voto y el reparto de escaños podrían desembocar en lo que algunos ya describen como el mayor revés electoral de la izquierda aragonesa en décadas, con consecuencias directas en la gobernabilidad y en la configuración del próximo Ejecutivo autonómico.
